El órden en que están indexados los poetas peruanos contemporáneos, es por época. A la cabeza van los poetas nacidos a fines del siglo XIX o a principios del siguiente luego nos acercamos a los más recientes. De acuerdo a este orden, el primer nombre es el mayor y el último el más joven. En algunos casos este órden no es exacto, estaremos fallando por algunos años o meses y por ello pedimos disculpas. Lo que es más cierto aquí es la calidad de la poesía. Para acceder al poeta de su preferencia, clique en número de página que está arriba de los nombres..
UNO
- Pablo Guevara
Mi padre un zapatero
- Jorge Bendezú Canales
Casalicio sagrado
- Alberto Vega (Arequipa)
La tragedia de Julio César
- Enrique Verástegui
Visiones de un sicótico
- Javier Huapaya
Ensueño en el bosque
DOS
- Washington Delgado
Los pensamientos puros Las buenas maneras
- Juan Carlos Lázaro
El beduino Quiero llegar a Ecbatana
- Miguel Carrillo Natteri
Ah, mis días abolidos
- Gustavo Armijos
Magnolia Muchacha italiana en oscuro peregrinaje Contemplaciones
- María del Cármen Ulloa
Gema
TRES
- Alejandro Romualdo
A otra cosa Canto coral a Tupac Amaru
- José Livia Torino
II y III
- Elvira Ordoñez
Hermandad
- Ulises Valencia
Rompe el mar entre las peñas
- Julio Aponte
Pájaros de alas quebradas
CUATRO
- Jorge Eduardo Eielson
He aquí el amor
- Luis Hernández
Ezra Pound: cenizas y silicio
- Angel Yzquierdo Duclós
Albatroz
- Roberto Rosario
Por fin comprendí que en invierno
- Filonino Catalina (Arequipa)
La casa llena de un vacío
CINCO
- Javier Sologuren
La visita del mar
- Jorge Pimentel
Balada para un caballo
- Cecilia Izquierdo Rios
Retorno
SEIS
- Enrique Peña Barrenechea
Camino del hombre Canción antigua
- Carlos Garayar
Fósforos que se apagan sin que nadie los prenda
- Max Dextre
Gracias por el fuego
- Miguel Angel Zapata
El momento propicio Buscando cobijo en el muelle 39 El árbol de la vida
- Celia Flores
Rojo radiante
SIETE
Poetas del Asfalto - Poesía, de la Generación Beat, o contracultural de Lima
- Andrea Marina Durand Zúñiga
Poema S/T
- Jéssica Asto
Poema S/T
- Pilco Llacza
Soy
- Fernando Laguna
Poema S/T
- Daysi Jasmin Fabian
Poema S/T
OCHO
- Yolanda Westphalen
Marina XX
- Armando Arteaga
S.E.ú O. A la manera de Keneth Koch
- Jorge Espinoza Sánchez
La estación de nuestro amor
- Porfirio Mamani Macedo
Extranjero Voz a orillas de un río
NUEVE
- Carlos German Belli
Sextina de los desiguales
- María Emilia Cornejo
Como tú lo estableciste
- Oscar Málaga
Dos poemas saturados
- Miguel Ildefonso
Estuve mucho tiempo en la esquina
DIEZ
- Sebastian Salazar Bondy
Testamento ológrafo Confidencia en alta voz
- Leopoldo Chariarse
Los juegos y los sueños
- Carlos Zúñiga Segura
Luz lúnula
- Cesáreo Martinez
Tendrás un arquitecto
- Olga Manyari Rey de Córdova
Impóluto
ONCE
- Magda Portal
(quisiera perderme de mi misma)
- Rodolfo Hinostroza
Relato de Otelo
- José Watanabe
Cuatro muchachas alrededor de una manzana
- Carlos Olivera
Babilonia
- Vedriano Lozano Achuy
Tres
DOCE
- Mario Razzeto
Otoño
- Cesar Toro Montalvo
matrimonio de la dulce maru y su hermoso okobin cuidador de odres
- Luis Valdés Pallete
Pasión por la existencia Esperanza
- Carlos Wertherman
Viejas penas en una sacristía
TRECE
- Blanca Varela
Destiempo
- Juan Cristobal
Osario I
- Feliz Puescas Montero
Poema para ser leído en tono confidencial
- Samantha Berger
Lejos de la tierra
CATORCE
- Esther M. Allison
Tan el amado amor
- Antonio Cisneros
Entonces en las aguas de Conchán
- Mirko Lauer
Jornada entre los más sucios algodones de la caridad
- Carlos Portocarrero
Calor
QUINCE
- Luis Nieto
La noche y sus andrajos
- César Calvo
Preguntas y penumbras
- Alonso Ruiz Rosas
El discípulo amado
- Alida Castañeda Guerra
Mi vieja andina
- Josefina Barrón
Aria triste
DIECISEIS
- Luis Valle Goycochea
El sábado y la casa
- Manuel Morales
Y se me ocurre pensar
- Delia Vargas Machuca de Caravedo
Acaríciame mi amor
- Ana María Intili
Espacio
- Frank Otero Luque
Nuestro íntimo big bang
DIECISIETE
- Reynaldo Naranjo
Carta única
- Feliciano Mejía
Canto al agua
- Vladimir Herrera
Si tuviera una tarjeta de embarque
- Hernan Hurtado Trujillo
El país de mi destino
DIECIOCHO
- Abraham Valdelomar
2 sonetos: Tristitia El hermano ausente en la cena pascual
- José Cerna
En gris
- Alejandro Medina Bustinza
Hamicha
- Juan Carlos de la Fuente
La noche se ha extraviado en mi jardín
DIECINUEVE
- Manuel Moreno Jimeno
Somos libres
- Manuel A. Rodríguez (Arequipa)
Canto a Arequipa Blasfemia Obsesión (soneto)
- Nelson Castañeda
Los bailarines
- Mapy Kruger
Aureliana
- Héctor Ñaupari
Breve impresión de Salamanca
VEINTE
- Emilio Adolfo Westphalen
He dejado descansar
- Catalina Recavarren de Zizold
Poema sin forma (Cable de Roma)
- Rosella di Paolo
Inútil tras la noche Esferas
- Alberto A. González Alcántara
Isla rosa Alguien vendrá por tí
VEINTIUNO
- Alejandro Peralta
La pastora florida
- Leo Zelada
Poemas orientales
- Ladislao Plasencki
Tiempo de espinas
- Willy Gómez Migliaro
Historia de una canción inamisible
- Isabella Fendi
Me tocarás como un piano
VEINTIDOS
- Arturo Corcuera
Las sirenas y las estaciones En el Cedar's Hospital
- Winston Orrillo
Los oficios del amante
- Alberto Valcarcel
Cantar de Sangrar (canto coral)
- Federico Torres
Pequeño ensayo filosófico
- Gustavo Zorrilla
Retorno
VEINTITRES
- Samuel Velarde (Arequipa)
Patriotismo
- Percy Gibson (Arequipa)
Cerro Colorado
- Alberto Hidalgo
El Misti (soneto) Papá
- Giovanna Polarollo
Una noche
- Raúl Heraud
Testimonio
VEINTICUATRO
- Antenor Samaniego
Las campanas de Lima
- José Luis Ayala
Dioses de Chichén Itzá
- Sandro Chiri
Borges pasea por el centro de Buenos Aires Safo contempla la luna de Lesbos
- Oscar Aguirre Méndiz
Un cambio de gabinete (sátira política)
VEINTICINCO
- Leonidas Yerovi
Recóndita Mandolinata
- Florencia del Río
Isabel de la Peña de Calderón (oda) Carta a Víctor Humareda (elegía)
- Tulio Mora
Declaración de amor
- Frank Herbert Alfaro
Mujer divina
VEINTISEIS
- Marco Martos
Naranjita Casti connubi
- Abelardo Sánchez León
Los tristes efectos
- Roger Santivañez
Escrito en la oficina
- Rodolfo Pacheco
Torre condenada
VEINTISIETE
- José María Arguedas
Iman Guayasamin Katatay
- Ricardo Silva Santisteban
Poiesis
- Nilton Santiago
XXVIII
VEINTIOCHO
- Alberto Ureta (Arequipa)
Balada de la Rosa Náutica
- Francisco Carrillo
Poesía mía
- Eduardo Chirinos
Canto de Esperanza
- Víctor Guillén
Travelling para una sonrisa detenida
VEINTINUEVE
- Gustavo Valcarcel
4 sonetos: XX XXI El fuego de una vida 7 de septiembre
- Rocío Silva Santisteban
Clitemnestra infiel
- Josefina Jimenez
Duéleme
- Carlos Guevara Morán
Monólogo Taller dorado
- Alessandra Tenorio
Retrato (casa)
TREINTA
- Luis Fabio Xammar
Romance de la chola de Ripan Lenguaje
- Juan Ramirez Ruiz
Encuentro con el terror
- Héctor Rosas Padilla
Girl Homenaje a un caserío de Cañete
- Marcela Robles
Haití
TREINTIUNO
- Augusto Tamayo Vargas
Voces que rondan el hotel
- Guillermo Mercado Barroso (Arequipa)
Mi canto al Titicaca
- Marita Troiano
Desmesurada incongruencia
- Rodolfo Ybarra
XVIII
- Virginia Macías Torres
Santiago
TREINTIDOS
- Ricardo Palma
Farewell
- Augusto Elmore
Tu no permaneces Edición paterna
- Carlos López Degregori
Siempre es al Sur
- Rosina Valcarcel
Otoño
- Luzgardo Medina Egoavil
Aquí te espero hasta el último ocaso
TREINTA Y TRES
- Federico Barreto
Antes que tú
- Nelly Fonseca Recavarren
Aroma de la tierra Yo quiero ser un mástil
- Chrystian Zegarra Benitez
Escena primordial
TREINTA Y CUATRO
- César Moro
El mundo ilustrado Batalla al borde de una catarata
- Carolina O. Fernandez
Yo no tenía ganas de hablar
- Víctor Coral
Lejos del claro/Arte Poética
- Serapio Bajalqui Mitma (Ayacucho)
Camisa de la revolución
TREINTA Y CINCO
- Xavier Abril
Elegía a la mujer inventada Paisaje de mujer
- Lola Thorne
La diária sorpresa
- José Luis Grados
La soledad de mi padre
- Enrique Carbajal
El día ocho mil treinta
TREINTA Y SEIS
- Ricardo Peña Barrenechea
Etatuaria La caravana de los albos pájaros
- Juan Ojeda
Soliloquio Caput morten
- Roxana Crisólogo
La carne permanece amalgamada en los barrios
- Fransiles Gallardo
Soy
TREINTA Y SIETE
- Manuel Scorza
Una canción para mi abuelo Serenata
- Livio Gómez
Epigrama 2
- Roger Casalino Castro
Conclusión Contemplación
- Gaby Arce Muñoz
Ocaso
TREINTA Y OCHO
- Federico Sassone
Fue en el jardín
- Lily Moral
Deshilachando el tiempo, 1980 Amor, amor, cuanto te amo, 1980
- Patricia del Valle
Deseo Tatuaje
- Elisa Fuenzalida
Destrucción de la página
TREINTA Y NUEVE
- César Vallejo
Considerando en frio Parado en una piedra
- Carlos Reyes Ramirez
De un traje Yagua exhibido
- Ana María Falconí
Día prfecto
- Rolando Sifuentes
Las licenciadas Responso
Para ver más poetas hispanoamericanos de valor universal, hacer click en HOME que está en directorio de parte superior izquierda.
|
Nueva Sección: Ensayos Sobre Poetas y Poética
La tensión Eros/Tánatos en la obra poética de César Vallejo
Irene Vegas García
La obra poética de Vallejo (1892-1938), tiene evidentes íconos poéticos. Uno de los más importantes y, ampliamente estudiado por la crítica, es la imagen de la muerte, que atraviesa su poesía de principio a fin.
En este ensayo, me propongo demostrar que los textos poéticos vallejianos presentan varias manifestaciones de la tensión Eros/Tánatos, con diversas variantes de representación...
Para leer más, clique en Eros/Tánatos en Vallejo
La poesía peruana cuenta con una pléyade de excelentes poetas, muchos de los cuales brillan en el firmamento del mundo literario hispano. En estas páginas dedicadas a los poetas peruanos, se puede decir que no están todos los que son, pero si son todos los que están.
Poco a poco iremos agregando a los demás valores jovenes asi como también a muchos consagrados de la literatura peruana que faltan - de todos los rincones del Perú. Pero nunca se podrá decir que la lista ya está completa, siempre habrán nuevos creadores y como consecuencia de ello, habrá también omisiones involuntarias. Cuando no haya más poetas sobre la tierra seguramente será porque la humanidad dejó de ser humanidad. Cada pueblo tiene sus poetas, debemos colocarlos en el sitial que les corresponde, pues ellos son trabajadores de la palabra. La poesía hace que aprendamos a valorar la palabra y, el idioma, en este caso el castellano.
CONSEJOS DEL POETA LAUREADO BILLY COLLINS
Como Leer un Poema en Voz Alta
Listen to former Poet Laureate Billy Collins talk about reading a poem.
Tengo la certeza que la mayoría de lectores de este sitio lo componen estudiantes, con poca o ninguna experiencia en la lectura de poemas en voz alta, para ser escuchado por un gran auditorio. Sabemos bien que un poema vivirá o morirá dependiendo de la manera como sea leído. Consecuentemente, lo que sigue son unos cuantos consejos sobre el recitado oral de poesía. Dicho sea de paso, los lectores no deben leer en frío; deben conocer el poema días antes para que puedan practicar, quizás, en presencia de un profesor. Además de exponer a los estudiantes los sonidos de la poesía contemporánea, Poetry 180 (página poética de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, especial para estudiantes), también puede servir como medio para mejorar las habilidades del estudiante para comunicarse públicamente. He aquí los consejos:
Leer el poema lentamente. La mayoría de adolescentes hablan atropelladamente, y si están nerviosos, tanto peor; tenderá a hacer lo mismo con el poema para terminar rápido. Lo mejor es leer el poema lentamente para lograr que salga claro y sea entendido por la audiencia. Aprender a leer un poema pausadamente, no solo hará que se escuche mejor el poema, también ayudará a dar énfasis a lo importante de la poesía, a cada una de las palabras; pero tampoco puede ser leído tan lentamente. Un buen método a utilizar para establecer el mejor paso en la lectura, es hacer una pausa de pocos segundos entre el título y la primera línea del poema.
Leer con tono de voz normal y relajada. No es necesario hacer una lectura dramática como si se estuviera actuando en una obra de teatro. Hay que tratar de seleccionar los poemas y escoger, en su mayoría, los que están escritos con un estilo natural y coloquial, e igualmente, deben ser leídos en esa forma: natural. Dejar que las palabras del poema hagan cada una su trabajo. Solamente leer claro y con calma. Naturalmente que los poemas están ordenados en líneas, sin embargo, hacer pausa al final de cada línea creará un efecto de líneas entrecortadas, lo que interrumpirá el normal influjo del sentido poético. El lector sólo debe hacer pausa donde hay puntuación, tal como es en la lectura en prosa, la diferencia es que en poesía se va más lento.
Es importante utilizar un diccionario para buscar las palabras no conocidas o algunas de difícil pronunciación. Para leer con convicción, el lector debe saber al menos el significado de cada palabra, según el diccionario. En algunos casos, el lector puede escribir la fonética de la palabra como una ayuda memoria para saber cómo pronunciarla correctamente al momento de leer. Hay que recalcar una y otra vez, la importancia de aprender a leer un poema en voz alta, pues es un modo de lograr comprender el poema mejor que escribiendo una composición sobre el mismo.
Acerca del autor: Billy Collins (Nueva York, 1941-), tiene publicados varios libros de poesía. En 2001 fue honrado con los Laureles de Poesía, y actualmente dirige el programa POETRY 180 en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, donde enseña poesía a estudiantes. En ese programa, el laureado poeta tiene el propósito de hacer que la mayoría de niños lean un poema al día.
Presentamos aquí el análisis de un soneto de Francisco de Quevedo, gran poeta español del siglo XVII. Hay que notar la diferencia entre la poesía de corte clásico, como el presente soneto de Quevedo, de riguroso esquema formal, casi perfecto, y que no tiene comparación con el verso libre actual que está desprovisto de muchas de estas formalidades. Ver poemas que siguen en la parte baja, ( de los poetas Samantha Berger y Washington Delgado). En estos dos últimos poemas, vale más el contenido que la forma.
1 Erase un hombre a una nariz pegado, 11 sílabas métricas
2 érase una nariz superlativa, 11 sílabas métricas
3 érase una nariz sayón y escriba, 11 sílabas métricas
4 érase un pez espada muy barbado. 11 sílabas métricas
5 Era un reloj de sol mal encarado, 11 sílabas métricas
6 érase un alquitara pensativa, 11 sílabas métricas
7 érase un elefante boca arriba, 11 sílabas métricas
8 era Ovidio Nasón mas narizado. 11 sílabas métricas
9 érase un espolón de una galera, 11 sílabas métricas
10 érase una pirámide de Egipto, 11 sílabas métricas
11 las doce tribus de narices era. 11 sílabas métricas
12 érase un naricísimo infinito, 11 sílabas métricas
13 muchísima nariz, nariz tan fiera, 11 sílabas métricas
14 que en la cara de Anás fuera delito. 11 sílabas métricas
Para leer más sobre sonetos, ir a la página Soneto Moderno, y leer también, una notita sobre el verso libre, ambos en este mismo sitio.
LEJOS DE LA TIERRA
Samantha Berger
Contemplé tanto la belleza
Que mi visión le pertenece
Kostantinos Kavafis
Súbitamente descubro en tu cuerpo mis líneas,
como el reflejo silencioso de una imagen delirante
como el susurro suplicante de palabras sofocadas
súbitamente
te propongo absoluta,
y redundando,
rindo culto a los murmullos de una estrella sumergida
Mujer terrestre
Mujer museo
Mujer delirio
Mujer estruendo
Desde estos nardos desvalidos te propongo imperturbable,
tan levemente develada
que te respiro cuando surges,
tan levemente resurgiendo
que te respiro cuando emerges
cuando te sueñas
imperfecta y sugerida
disonante nínfula de acero.
LOS PENSAMIENTOS PUROS
Washington Delgado
Señor rentista, señor funcionario, se�or terrateniente, señor coronel de artillería, el hombre es inmortal: vosotros sois mortales. Es curioso como la podredumbre se adelanta a veces al cad�ver. Soportad vuestro olor, mostradlo si queréis, poquito a poco. Pero no habláis. Señores, ense�ad el trasero, pero no lloréis nunca, cierta decencia es necesaria. en las alas blancas y en la música de las arpas dulcemente tocadas por vuestras dulces manos. Pensad en vuestros libros de lectura, en las viudas tísicas y abandonadas que ayudaréis con una trompeta de oro. Pensad en vuestros billetes, en los veranos junto al mar, en la mucama rubia, en el amante moreno, en los pobre que besaréis en la otra vida, en las distancias terrestres, en los cielos de almíbar. Pensad en todo, vuestros días sobre la tierra no serán numerosos.
Página hecha con:

Editor Notepad++
|