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poetas peruanos - Esther Allison, Mirko Lauer, Antonio Cisneros, Carlos Portocarrero  
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  TAN EL AMADO AMOR
Esther M. Allison

Tan amado el Amor y tan amante
sin noción de reloj o calendario,
se vuelve más que el aire necesario
y en mi cielo es el único levante.

No el agua la llaméis vivificante
y no el sol me señale itinerario.
Porque sólo el Amor fija mi horario,
Volvéndose en mis venas tripulante.

Que no me hablen de cosas que no entiendo.
Que todo lo demás me deja inerte
y apenas lo aprendí lo desaprendo.

Ya no se qué es la vida o qué es la muerte.
Sólo soy tu amor, y, en tu amor siendo,
no quiero ser yo la misma, sino serte.

ENTONCES EN LAS AGUAS DE CONCHAN

Antonio Cisneros

Verano 1978

Entonces en las aguas de Conchán ancló una gran ballena.
Era azul cuando el cielo azulaba y negra con la niebla.
Y era azul.
Hay quien la vio venida desde el Norte (donde dicen que hay muchas).
Hay quien la vio venida desde el Sur (donde hiela y habitan los leones).
Otros dicen que solita brotó como los hongos o las hojas de ruda.
Quienes esto repiten son las gentes de Villa El Salvador,
pobres entre los pobres.
Creciendo todos tras las blancas colinas y en la arena:
Gentes como arenales en arenal.
(Sólo saben el mar cuando está bravo y se huele en el viento).
El viento que revuelve el lomo azul de la ballena muerta.
Islote de aluminio bajo el sol.
La que vino del Norte y del Sur
y solita brotó de las corrientes.
La gran ballena muerta.
Las autoridades temen por las aguas:
la peste azul entre las playas de Conchán.
La gran ballena muerta.
(Las autoridaddes protegen la salud del veraneante).
Muy pronto la ballena ha de podrirse como un higo maduro en el verano.
La peste es, por decir,
40 reses pudriéndose en el mar
(ó 200 ovejas ó 1000 perros).
Las autoridades no saben cómo huir de tanta carne muerta.
Los veraneantes se guardan de la peste que empieza en las malaguas de la
[arena mojada.
En los arenales de Villa El Salvador las gentes no reposan.
Sabido es por los pobres de los pobres
que atrás de las colinas flota una isla de carne aún sin dueño.
Y llegado el crepúsculo
no del océano sino del arenal
se afilan los mejores cuchillos de cocina y el hacha del maestro carnicero.
Asi fueron armados los pocos nadadores de Villa El Salvador.
Y a medianoche luchaban con los pozos donde espuman las olas.
La gran ballena flotaba hermosa aún entre los tumbos helados.
Hermosa todavía.
Sea su carne destinada a 10000 bocas.
Sea techo su piel de 100 moradas.
Sea su aceite luz para las noches
y todas las frituras del verano.

en La crónica del niño Jesús de Chilca, 1981


JORNADA ENTRE LOS MAS SUCIOS ALGODONES DE LA CARIDAD

			Mirko Lauer



			     I



	    Y allí estaba el tiempo más preciado de mi juventud

	la época más dorada de mis ilusiones

	campeando libre entre mis propias predicciones,

	las hojas de tres en tres posadas y pájaros listos para

						morir al vuelo,

	la noche en paz como un lago y a lo lejos las luces como

						ríos de yesca

	cayendo entre las ramas hacia el final de la colina;

			pero desgraciadamente llegó la mañana

	y pude ver todo lo bueno y lo preciso deshacerse cual

						pompas de vino.

	Tuve que abrir los ojos

	y en vez de bondad he visto bandadas

	de honderos corriendo alocados sobre los jardines,

	un cardumen de tiburones asolando el más alto designio

						de las rosas;

			y la noche era hermosa,

	y la luna brillante,

	pero la mejor poesía es de épocas de hambre,

	Tu Fu y los poetas han dicho: la guerra

	es hermosa pero triste, totalmente contradictoria

	con seis brazos armados y un carro de guerra

			sembrando el terror entre los hedonistas,

	hay hombres puestos de tres en tres en cada esquina y

					arsenales posados,

	sobre las bellas copas un sonido de cuerdas,

	    mientras la luna canta al oído de los gobernantes:

	por bondad

	han construído un arado de huesos y sembrado a los

				    muertos en vez de la semilla,

	han entrado a Tambo los ejércitos verdes de la represión,

				y por este año y el otro

	no habrá una sola fiesta sin la presencia de los

						militares.

	Y cuando los poetas cantan con inusitado brillo sobre

					    los altos pabellones

	es que llora la tierra

			    por bondad.



				II



	    ¡Ah el viento rueda libre

	y los hombres pasean sus cuerpos sin preocupaciones!

		Y en vano se peleó durante tantos años,

	o sin bondad se peleó pero la verdad es que han muerto

					infinidad de padres

	hijos y hermanos.

	Y 7,000 hombres al norte y 15,000 hombres al sur

		preparan la metralla,   año 1968

	y los soldados entraron a Tambo sin ninguna consideración.

	La gente buena ha dicho:

	    "Sin bondad no existen las grandes realizaciones".

	Pero hay algo de maquiavélico en estas jaculatorias,

	algo de falso en la sombra de los grandes héroes que

					  nos atormentan;

	la gente buena ha dicho:

	    "La bondad se encuentra

	sin embargo alojada a veces en la triste condición de

					  los equivocados,

	y la caridad de nuestros corazones".

	Han trastocado

	    justicia por caridad estos prestidigitadores,

	se han puesto puros

	y en un gran vaso de cristal han vertido unos polvos

			de unicornio y otras falsificaciones.

	Y ciertamente los menos puros han dictaminado sobre

						la bondad:

	    es una palabra, es un pequeño truco,

	    es un noble sentimiento, una luz intermitente

	brillando a pocos metros de nuestro corazón en el

					medio de la noche,

	y esa maldita gente, ese maldito ejército defensor de

						la juglaría

	y de la caridad, esos terribles hombres,

	han hecho fosas comunes y otorgado pesados medallones

				    de platino para la bondad.	



	         CALOR



	  Carlos Portocarrero



        Agudo estado intransigente

         de confusa y larga vida

          que avanza de a pocos, inquieta,

           con temor...

	    Gira el aire sin espacio

             y la luz entra algo miedosa,

              un corazón que late fuerte, muy cerca

               ante la proximidad de lo lejos.

	        Abatidas esperanzas en ideas

                 restregadas ilusiones por calor,

                 que sofocan almas inocentes

                 sin razón...

                 !Ay, que pasa el tiempo!

                 llevándose cualquier conocimiento

                que cae de golpe a nuestras manos

               aturdidos por el viento...

              Tentación a la vista, insinuante,

             anhelos reprimidos, impostergables,

            permiso sí para poder soñar

           antes que todo vaya a acabar:

     	 pues de una u otra forma

         se sueña viviendo, se vive soñando...



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