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TRES POEMAS DE
ABRAHAM VALDELOMAR

TRISTITIA

Soneto

Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.

Dábame el mar la nota de su melancolía;
el cielo, la serena quietud de su belleza;
los besos de mi madre, una dulce alegría,
y la muerte del sol, una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado, del mar,

y lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar.

EL HERMANO AUSENTE EN LA CENA PASCUAL

Soneto

La misma mesa antigua y holgada, de nogal,
y sobre ella la misma blancura de mantel
y los cuadros de caza de anónimo pincel
y la oscura alacena, todo, todo está igual...

Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual
mi madre tiende a veces su mirada de miel
y se musita el nombre del ausente; pero él
hoy no vendrá a sentarse en la mesa pascual.

La misma criada pone, sin dejarse sentir,
la suculenta vianda y el plácido manjar;
pero no hay la alegría ni el afán de reír

que animaran antaño la cena familiar;
y mi madre que acaso algo quiere decir,
ve el lugar del ausente y se pone a llorar...

LA DANZA DE LAS HORAS

Hoy, que está la mañana fresca, azul y lozana;
Hoy que parece un niño juguetón de la mañana
y el sol parece como que quisiera subir
corriendo por las nubes, en la extensión lejana,
hoy quisiera reír...
Hoy, que la tarde está dorada y encendida;
en que cantan los campos una canción de vida
bajo el cóncavo cielo que se copia en el mar,
hoy, la Muerte parece que estuviera dormida,
hoy quisiera besar...
Hoy, que la Luna tiene un color ceniciento;
hoy, que me dice cosas tan ambiguas el viento,
a cuyo paso eriza su cabellera el mar;
hoy, que las horas tienen un sonido más lento,
hoy quisiera llorar...
Hoy, que la noche tiene una trágica duda
en que vaga en la sombra una pregunta muda;
en que se siente que algo siniestro va a venir,
que se baña en el pecho la Tristeza desnuda,
hoy quisiera morir.


		EN GRIS



	 José Cerna



Ahora saldrá por la puerta,

	la sucia, con remiendos de lata,

(¿también se remiendan las puertas?

o solamente tus pantalones robados, vago?)

	sigamos: Saldrá por la puerta desvencijada,

			rota, vieja,

no hablemos más de la puerta.

		Saldrá por ella:

y ahora se abre paso entre cartones y trapos

colgados de un alambre entre cañas.

			Salió por la puerta,

la apolillada, casi puerta, casi no,

	y ha caminado en el largo

y sinuoso camino que día tras día

	sus pies han ido dibujando entre los

montones de basura y yerbajos.

		(Desde el puente se mira al vago)

Y en caminando entre sus pelos,

en algún nivel de conciencia,

un huaino, sustancia delicuescente,

		dibuja un paisaje de

(huele a rosas, la escritura,

su sonido aliento de quien duerme)

campos de música, una piedra blanca

entre la hierba (o es sal), y un buey,

verdura de retamas

	cerca del sembrío de ocas, el apio,

	hay un aire que se parece al cielo,

			y el huaino

ha cesado.  Salió por la

y dejando atrás matas de,

		Desde el puente se mira,

se ha detenido justo junto al agua que baja

		sucia, cargada de latas,

ruidosa, con remiendos,

		(¿Tiene sonido la escritura?

y tú sabes cómo huelen las rosas?)

	En disponiéndose a lavar unos colgajos

(dicen que comen carne de pelícano)

			de repente

levantó los ojos, y en la distancia vacía,

		sólo aire del puente al río,

se han cruzado nuestros ojos.

			Ha mirado atrás, otra

vez arriba, y ha seguido lavando los  colgajos,

cartones, tablas rotas, y basura.

			Arriba un puente

		lejos, por donde

un hombre se aleja caminando, tiene un libro,

y parece que algo va escribiendo en una

			libreta cuyo color desde

aquí abajo no se distingue.
			  

HAMHICHA

Alejandro Medina Bustinza

Por lo que fuiste, eres y serás siempre
la razón de las gaviotas por el horizonte...


Con tu pollera al viento

maranganí*

	a la medida

¡ay cinta morada

de acrisolado chumpi*

	tu pallai lliklla*

	     al vuelo...!



Así nomás

has de llegar

por aquel caminito

como tarukas y pichiuchas*

hasta mis cantos chacareros.



Allí juntos danzaremos

entre peñascos

	incandescentes

salpicados de molles

pajarillos perseguidos

palabras hechas

de capulí

y de surcos cañahuales.



Allí nomás

en la orilla del río

esperaré tu retorno

	hasta el amanecer.



Por eso

	ven a coger

mi sombrero

con tus juegos de vicuña.

Ven a beber

mis desiertos

con tus aguas

	de trillas colibrí.



Con tu pollera al viento

maranganí

	a la medida

¡ay cintita morada

	morada cinta!



Así nomás

	has de llegar

por aquel caminito

entre tumbos embrujados

a copular

	tus ojos con los míos.



Y yo seré tu grano

tu rocío

tu relámpago.



Y tú serás

tierra húmeda

naturaleza rebelde

mi humanidad

	¡Mi conspiración!

* maranganí Tela suave de varios colores chumpi faja de lana para sujetar polleras o pantalones  pallai lliklla manta tejida con adornos geométricos pichiucha onomatopeya del del canto de algunos pajarillos.

LA NOCHE SE HA EXTRAVIADO
EN MI JARDIN

   Juan Carlos de la Fuente

El viento ha perdido. La luz lo borra todo.
El pez tierra me ha hablado
Y el agua de tu voz se ha vuelto barro.

Estoy aquí.
En esta paz que solo la guerra conoce.

Sólo la muerte me acompaña.
Le hablé de tí y me dijo: ¿vas a romper
La ola que aún no ha crecido?


Entre invisibles edificios
Vi tu cuerpo emerger como un cielo.
Soñé que me hablabas.

Yo sé que me hablaste.
Y llegué hasta aquí.
para entenderte