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poetas peruanos - Poemas escogidos de Washington Delgado, Juan Carlos Lázaro,  
Gustavo Armijos, Miguel Carrillo Natteri y María del C. Ulloa  
PAGINA DOS  

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LOS PENSAMIENTOS PUROS

       Washington Delgado

Señor rentista, señor funcionario,
señor terrateniente,
señor coronel de artillería,
el hombre es inmortal:
vosotros sois mortales.
Es curioso como la podredumbre
se adelanta a veces al cadáver.
Soportad vuestro olor, mostradlo
si queréis, poquito a poco.
Pero no habléis.
Señores, enseñad el trasero,
pero no lloréis nunca,
cierta decencia es necesaria.
en las alas blancas
y en la música de las arpas
dulcemente tocadas
por vuestras dulces manos.
Pensad en vuestros libros de lectura, en las viudas
        tísicas y abandonadas que ayudaréis con una
        trompeta de oro.
Pensad en vuestros billetes, en los veranos junto
        al mar, en la mucama rubia, en el amante
        moreno, en los pobre que besaréis en la otra
        vida, en las distancias terrestres, en los cielos
        de almíbar.
Pensad en todo,
vuestros días sobre la tierra no serán numerosos.



  LAS BUENAS MANERAS

       Washington Delgado

Es peligroso caminar
con un nombre en los labios.
No digas nunca
España, Leningrado, muchacha,
querida tierra.
Aprende las buenas maneras de la vida,
la vida es silenciosa
y el silencio tiene numerosas palabras:
buenos dias, ha llegado el verano,
los precios suben
si los salarios suben, la patria espera
vuestro sacrificio, el señor presidente
deplora lo sucedido, los señores ministros
confían en el futuro, el feroz asesino
fue ajusticiado, Dios
bendiga a nuestro pueblo.
Viejas palabras dulces,
inútiles y tiernas
como almanaques viejos.
¿Para qué decir
España, Leningrado, muchacha,
tierra querida?
No camines con un nombre en los labios.





     EL BEDUINO

  Juan Carlos Lázaro

Desde hace veintiún días
No he vuelto a mirar el mar,
No he escrito un poema
Ni he tenido un amor
En todo este tiempo.
Pienso que la espuma blanca,
Habrá subido hasta las peñas,
Que los maremotos habrán borrado
Las islas,
Que estarán los puertos
Inundados y sin marinos.
­Oh desolación!
Desde hacen veintiún días
Mis ojos solo ven
Desiertos naturales y tiendas.
La guerra no ha pasado
Por aquí todavía...




QUIERO LLEGAR A ECBATANA

        Juan Carlos Lázaro

pues Regús está en las montañas y Ecbátana
en el llano. Tobías 5.6

Quiero llegar a Ecbátana
aunque ya no exista Ecbátana.
Apenas sé que Ecbátana fue
la comarca extranjera de Tobit,
que en Ecbátana, Sarra - hija de Raguel
fue entregada en boda a siete hombres,
y que en Ecbátana el sol
pesaba como bronce en la piel.
Quiero llegar a Ecbátana
acaso porque Ecbátana no es
más que una palabra. Y eso
ya es demasiado. Amén.




   Ah Mis Dias Abolidos

     Miguel Carrillo Natteri

En qué oquedad la sombra mía
se retuerce
como un gemido, su secreto
difuso, muerto?
En qué alambre o riel
su devaneo
siembra el corcho de la aurora,
su silencio?
En qué barrote se hiela el frío,
de la cruz,
que llevo dentro?
Ah lisonjero pan desvanecido,
nube escapada,
que corre de mi sino
como un potro viajero
En que ojo del barrote esperas,
al asesino,
del día que se fuga
traicionero?
En que noche o en qué celda
que nunca acaba,
sonreirás de nuevo
al prisionero?
Ah mis días abolidos, alelados;
desde esta tarde
vomito fuego!




Muchacha Italiana en Oscuro Peregrinaje

Gustavo Armijos

Vi una muchacha en un
mercado tan parecida a
ti que me dio un vuelco
el corazón ay mi vida
James Laughlin

Solo en el tiempo el futuro sería una canasta de manzanas

	en una ciudad en ruinas.

Cada cual puede tras unas campanadas descubrir una visión

	de mujeres eternas

por las calles de Italia.

Anunciando los proverbios acerca de la lluvia y el mar.



Cada cual sirve lo poco que tiene que servirse

a oscuras o defendido por la luz de una linterna.

¿Has visto a un demente dormido cerca a un furgón mortuorio?

¿Has visto titilar en medio de la oscuridad a un genio beat?

¿Has visto a los perros colies acarrear el césped?

¿Has escuchado la risa lastimera de una amante traicionada?

¿Has mirado al elegante acróbata colgar de la red protectora?



Entonces comprobé que sus palabras eran rituales

		Ayer estaba en la estación

		de Bolonia y un italiano

		le preguntó ¿Dónde queda el Perú?

y un ataque de paranoia lo puso pálido frente a la parada del metro

algunas ramas tiernas en el pozo del paraíso.

Ahora alcé la cabeza sobre un perrito de felpa

encima de un mantel blanco una lámpara de cristal

		nítidamente castigada

como si llorara tambaleante ante la tristeza de mirar

		El Golfo Di Génova

reventado como trineo acuático en el mediterráneo.



Esa palidez fluorescente de guijarros destrozados ante las redes

ferroviarias que me acercan y alejan del juramento espiritual

en los mercados donde la abeja mielera tiene el cuello hinchado

de tanta pasión amorosa.



		CONTEMPLACIONES



		 Gustavo Armijos               



He buscado una tregua en mi vida

	como una herida

	enterrada en una antigua heredad

y trato de descubrir la soledad de los seres

	aterrados por el sistema.

Donde nada quedará

		ni el éxtasis

			desplazado por una angelical diana

ni los gestos de aquellos espíritus

	enfermizos destrozados por el sudor de la inercia.

	Yo entraré dentro del enorme pecho

de la civilización

		y tratando de unir el secreto de los sueños

	Yo seré un fiel recuerdo de los remolinos

			en el pensamiento de la epidermis.

	Tratando de orientar el rebaño

	con musiquillas ante ramajes de esperanza

	y viento amable a la vez voluble.

Suenan sirenas tras las tapias

	cuando un aire convulso

	trae un sonido de oboe

	el de las congojas y alegres movimientos.

			El viento corroe una estancia

donde estructuras de sillar son derribadas

por un vitral glorioso al pie del Irazú.

	Refulgen las casas de techos bajos

atrapas en la niebla. Sueño con esta ciudad

	donde he soñado como muchos sueñan.




A
María del Carmen Ulloa

Ser genuina como una gema.
Ser ave que besa tu vientre
y se apodera de los cimientos
entre las castañas de tus pupilas,
entre los marfiles de tus dientes.

Gema como todas las gemas,
poderosa, pulida y brillante,
altiva, serena y famosa;
ser ópalo, zafiro y rubí,
diamante, esmeralda y jade;
ser todas las gemas
que bordas tu alma gemela
y engastarnos como amatistas,
agua marina, topacio, crisoberilo
y en un solo espíritu fundirnos
como turquesa, turmalina, granate,
y tener tu perfume a heliótropo
amándote como lazulita.