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| poeta Luis Nieto: ya va a llegar la noche y sus palabras Y César Calvo dice: Es a tí a quien hablo PAGINA QUINCE | |
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LA NOCHE Y SUS ANDRAJOS
Luis NietoYa va a llegar la noche con su pena, PREGUNTAS Y PENUMBRASCésar Calvo¿Y si de pronto huyeran Si de pronto volara Es a ti a quien hablo, Tras la puerta, otro fuego EL DISCIPULO AMADO Alonso Ruiz Rosas No estoy precisamente en Patmos, sino frente al Pacífico Al fin de un espigón, ante las olas, bajo la tarde fresca; Así como dormí sobre tu hombro Quisiera dormir hoy y yendo sin temor por el abismo Volver a tu ciudad Pero algo hay que se quiebra Y que se desmorona Aunque pones en mí tu dura mano diciendo que no tema Porque eres el primero y el postrero Y yo el amado incluso si en la arena Como las olas frías desfallezco No creas que me olvido del anunciado día En que todos aquellos que no sean hallados en el Libro irán a dar al fuego Y el resto de las naves partirá Mas qué días Serán éstos si en mis visiones simples Con aves naturales Espíritus sencillos y neblina Confundo a los bañistas con los muertos Y apenas si pregunto por lo eterno. MI VIEJA ANDINA Alida Castañeda Guerra El polvo silente construye tus canas. La verdad se esconde en el recodo del camino, en la dicotomía del río y del viento Alborada de silencio parida del insomnio. Movida desde el cosmos hasta el fondo del despeñadero. Rugen las montañas graznan las metralletas queman las flores del campo, el búho nocturno vuela con el sol, la esperanza se arruga, y tú, mi vieja andina avanzas por yertos caminos El Gólgota cordillerano de nieblas y espinas baña de fuego tus pies descalzos Sudario de veinte mil cristos de las Américas Azotados torturados encarcelados quemados y mancillados que en Ayacucho mueren. Tu voz... se esculpe en el tiempo mi vieja andina, desde las entrañas de la tierra desde la luna desde el lago Tu voz... rompe la tormenta desde las rocas y en los campos se te oye día y noche: ¡Ayacuchoooooo! ¡Despiertaaaaaaaa! ¡Américaaa! ¡No duermaaas...! ARIA TRISTE Josefina Barrón Todo nos separa todo nos aleja intermitentes los centímetros se extienden en kilómetros los kilómetros en toneladas las toneladas en montañas de sal sal de la tuya sal de la mía antes sudor saliva lágrima descenso y cómo pesa el recuerdo cuando solo es recuerdo cómo abruma la bruma si el invierno nos alcanza solitarios cómo duelen los hematomas cuando es el amor quien golpea es tanta la distancia que es una explanada al infinito un abismo en dos tiempos soterrado el deseo ahora que estamos tan lejos nos separan un campo minado un desierto de azufre un hueco casi universo un gran argumento aristotélico te vas haciendo diminuto ante mis ojos insignificante mas que la partícula de polvo que se posa sobre mis restos desesperada estiro los brazos ya es tarde ya es lejos alcanzo sólo el silencio polar ventoso gélido como ventosa y gélida es ahora la corriente de sangre que irriga mi sexo nuestras lenguas se vuelven disímiles como los nortes que nos encabezan como las doctrinas los paisajes los alimentos los futuros imperfectos para acercarme tendría que disidir renunciar a mis soberanos a las letras de mis músicas a la conjunción de mis astros en el zodiaco tendría que volverme sombra de mi sombra flor monopétala peldaño en otra casa & parte de tu anatomía parte enajenada parte de una parte no aquí me quedo lejos de ti tan lejos que no recuerdo ni siquiera el recuerdo |