banner poetas peruanos
HOME | ENSAYOS | FICCION |  MAS POETAS | ENLACES

Poemas de cinco Poetas Peruanos

Enrique Peña Barrenechea y su famoso poema Canción Antigua - Poemas del primer libro de    
Miguel Angel Zapata - poetas Carlos Garayar, Max Dextre y Celia Flores   

PAGINA SEIS   
PCs y componentes
desde Miami para el mundo

TigerDirect

MAS POETAS AQUI:
UNO
  • Pablo Guevara
  • Jorge Bendezú Canales
  • Alberto Vega
  • Enrique Verástegui
  • Javier Huapaya
DOS
  • Washington Delgado
  • Juan Carlos Lázaro
  • Miguel Carrillo Natteri
  • Gustavo Armijos
  • María del Cármen Ulloa
TRES
  • Alejandro Romualdo
  • José Livia Torino
  • Elvira Ordóñez
  • Ulises Valencia
  • Julio Aponte
CUATRO
  • Jorge Eduardo Eielson
  • Luis Hernández
  • Angel Yzquierdo Duclós
  • Roberto Rosario
  • Filonino Catalina
CINCO
  • Javier Sologuren
  • Jorge Pimentel
  • Cecilia Izquierdo Ríos
SEIS
  • Enrique Peña Barrenechea
  • Carlos Garayar
  • Max Dextre
  • Miguel Angel Zapata
  • Celia Flores
SIETE
  • Poetas del Asfalto o
    Poesía Beat
    del Jirón Quilca
OCHO
  • Yolanda Westphalen
  • Armando Arteaga
  • Jorge Espinoza Sanchez
  • Porfirio Mamani Macedo
NUEVE
  • Carlos Germán Belli
  • María Emilia Cornejo
  • Oscar Málaga
  • Miguel Ildefonso
DIEZ
  • Sebastian Salazar Bondy
  • Leopoldo Chariarse
  • Carlos Zúñiga Segura
  • Cesáreo Martinez
  • Olga Manyari Rey de Córdova
  • Carlos A. Guevara Morán
ONCE
  • Magda Portal
  • Rodolfo Hinostroza
  • José Watanabe
  • Carlos Olivera
DOCE
  • Mario Razzeto
  • César Toro Montalvo
  • Luis Valdés Pallete
  • Carlos Wetherman
TRECE
  • Blanca Varela
  • Juan Cristóbal
  • Félix Puescas Montero
  • Samantha Berger
CATORCE
  • Esther M. Allison
  • Antonio Cisneros
  • Mirko Lauer
  • Carlos Portocarrero
QUINCE
  • Luis Nieto
  • César Calvo
  • Alonso Ruiz Rosas
  • Alida Castañeda Guerra
  • Josefina Barron
DIECISEIS
  • Luis Valle Goycochea
  • Manuel Morales
  • Delia Vargas Machuca
  • Ana María Intili
  • Frank Otero Luque
DIECISIETE
  • Reynaldo Naranjo
  • Feliciano Mejía
  • Vladimir Herrera
  • Hernán Hurtado Trujillo
DIECIOCHO
  • Abraham Valdelomar
  • José Cerna
  • Alejandro Medina Bustinza
  • Juan Carlos de la Fuente
DIECINUEVE
  • Manuel Moreno Jimeno
  • Manuel A. Rodriguez
  • Nelson Castañeda
  • Mapy Kruger
  • Héctor Ñaupari
VEINTE
  • Emilio Adofo Westphalen
  • Catalina Recavarren
  • Rosella di Paolo
  • Alberto Gonzales Alcántara
VEINTIUNO
  • Alejandro Peralta
  • Leo Zelada
  • Ladislao Plasencki
  • Willy Gómez Migliaro
  • Isabella Fendi
VEINTIDOS
  • Arturo Corcuera
  • Winston Orrillo
  • Alberto Valcarcel
  • Federico Torres
  • Gustavo Zorrilla
VEINTITRES
  • Samuel Velarde
  • Percy Gibson
  • Alberto Hidalgo
  • Giovanna Pollarolo
  • Raúl Heraud
VEINTICUATRO
  • Antenor Samaniego
  • José Luis Ayala
  • Sandro Chiri
  • Oscar Aguirre Méndiz
VEINTICINCO
  • Leonidas Yerovi
  • Florencia del Río
  • Tulio Mora
  • Frank Herbert Alfaro
VEINTISEIS
  • Marco Martos
  • Abelardo Sánchez León
  • Roger Santivañez
  • Rodolfo Pacheco
VEINTISIETE
  • José María Arguedas
  • Ricardo Silva Santisteban
  • Nilton Santiago
  • Vedriano Lozano Achuy
VEINTIOCHO
  • Alberto Ureta
  • Francisco Carrillo
  • Eduardo Chirinos
  • Víctor Guillén
VEINTINUEVE
  • Gustavo Valcárcel
  • Rocío Silva Santisteban
  • Josefina Jimenez
  • Carlos guevara Moran
  • Alessandra Tenorio
TREINTA
  • Luis Fabio Xammar
  • Juan Ramítez Ruíz
  • Héctor Rosas Padilla
  • Marcela Robles
TREINTIUNO
  • Augusto Tamayo Vargas
  • Guillermo Mercado
  • Marita Troiano
  • Rodolfo Ybarra
  • Virginia Macías Torres
TREINTIDOS
  • Ricardo Palma
  • Augusto Elmore
  • Carlos López Degregori
  • Rosina Valcarcel
  • Luzgardo Medina Egoavil
TREINTA Y TRES
  • Federico Barreto
  • Nelly Fonseca Recavarren
  • Chrystian Zegarra Benites
TREINTA Y CUATRO
  • César Moro
  • Carolina O. Fernández
  • Víctor Coral
  • Serapio Bajalqui Mitma
TREINTA Y CINCO
  • Xavier Abril
  • Lola Thorne
  • José Luis Grados
  • Enrique Carbajal
TREINTA Y SEIS
  • Ricardo Peña Barrenechea
  • Juan Ojeda
  • Roxana Crisólogo
  • Fransiles Gallardo
TREINTA Y SIETE
  • Manuel Scorza
  • Livio Gómez
  • Roger Casalino Castro
  • Gaby Arce Muñoz


Página hecha con:
block de notas
Notepad++


DOS POEMAS DE
ENRIQUE PEÑA BARRENECHEA

CAMINO DEL HOMBRE

Yo no podía saber
si era tu cielo o el mío,
si era mi sueño o tu sueño,
mi delirio o tu delirio.

Sobre el agua una luz ancha
era a modo de un camino,
y sobre la luz un barco
y sobre el barco un destino.

¡Jardín del aire, jardín
iluminado y sombrío,
lluvia azul que del paisaje
era así como su espíritu!

Yo no podía saber
si el mar era el mar, si digo
que era el mar, el mar no era,
y, si no era, era el mar mismo.
¿Cuánto tiempo estuvo el sueño
de otro sueño suspendido?

¡Azucenita del aire,
lámpara sobre el abismo!
Yo no podía saber
si era tu sueño o el mío.
Hombre que elige su ruta
tiene que andar su camino

CANCION ANTIGUA

Hace tiempo que repito
este cantar:
el mar, la sombra, tú,
la soledad.

Hace tiempo que quiero irme,
—cielo o mar—
pero todo se vuelve garfio
y me sujeta. ¡Qué se hará!

Hace tiempo que digo: ¿Cómo,
no puedo andar?
Y camino, pero, entonces,
tú quedas atrás.

Y en este juego de encontrarte,
y en esta angustia de llegar,
otras son las naves que pasan;
y el mar; igual, igual, igual.

FOSFOROS QUE SE APAGAN SIN QUE NADIE LOS PRENDA


		Carlos Garayar



Mi naturaleza no es real, es la suma infinita

de senderos, superpuesto mediodía en que cantemos

			    como grillos la venida

	del verano

Setiembre corría como un loco entre la lluvia y yo no

			     pensaba.  Sólo mis ojos

permanecieron abiertos, no se perdieron en el sueño

			aunque tampoco se rompieron

al contacto de la furia.

Todos los días viví largamente sin saber de mí mismo,

sin intuir el camino, pensando en las cosas.

	En Santiago;

los días son luces al viento, potros que dan imprevistos

relinchos o fósforos que se apagan sin que nadie los prenda.

Ahí, con esa rotundidad que recordará siempre el que no

					quiso partir, sin

	esa emoción

falsa que podía haberme emocionado, dijiste: el poeta se

					  va y no regresa.

El poeta se va y no regresa.

Pero ya lo sabía con temor y sin embargo, ¿Qué viaje era

						necesario

para buscar el rumbo conveniente?

	¿Qué pudo suceder allá, en el sur,

para que surgiera la vida?

No fueron las palabras, no fueron los arenales que

					atravesamos sin parar,

	dando bandazos.

Porque viajamos torpemente como naves que arrastra la tormenta

y no supimos si eran ciertos el espacio, el tiempo que nos

					esperaba más allá,

como esas neblinas que pasaban y pasaban,

	¿Supimos acaso,

si eran solamente el reflejo de tu vida, la pintura transparente que

	ofrecía el paisaje

o el señuelo esperado?

Setiembre corría como un loco entre la lluvia y yo,

					en mi habitación acorazada,

supe que no era real el lamento, que no podía esperar

					realidad de las cosas

aunque fueran más verdaderas que mi propia existencia.

Porque viajamos torpemente como naves que arrastra la tormenta

sin saber el destino, ignorando el naufragio, esperando

						los restos, los

	adioses que esperan la vuelta de la esquina.

Triste de aquél que viene en misión de guerra y encuentra paz.

Vine saltando entre las olas pero pasamos como luces

					que se cruzan en la noche.

                          GRACIAS POR EL FUEGO

								

			      Max Dextre



                           A Ricardo Rivas Martino



                             Gracias Whitman

                            Inmenso camarada

                              Gracias Basho

                           Pasaste por mi vida

                         Como el viento del Fuji

                        Gracias Gerardo de Narval

                     Tu locura me salvó del suicidio

                             Gracias Rimbaud

                    Por ayudarme a cruzar el infierno

                       Gracias José Asunción Silva

                 Porque me enseñaste a sublimar el deseo

                              Gracias Rilke

                            Tiene usted razón

               Hay que haber estado al lado de los muertos

                       Antes de escribir un verso

                             Gracias Borges

                     Por ayudarme a seguir el camino

                             Gracias Valéry

                  Porque hiciste de mi vida poesía pura

                          Gracias Mario Florián

                              Por la música

                              Gracias Dante

                   Porque me hiciste conocer a Beatriz

              Gracias Ricardo Rivas Martino por el ejemplo

                         Gracias Edgar Allan Poe

                Cuando me enteré que te habían encontrado

               Muerto sobre un banco cerca del puente del

                       Puerto de Baltimore en 1840

                        Comencé a escribir poesía.

       EL MOMENTO PROPICIO

Miguel Angel Zapata

Espero solamente el momento propicio para ir al
Mar
O sea para mirarlo desde el centro y verlo en la
Vida y en la muerte ambulando sin razón y sin
Apresuramiento
Creo que no quiere mirarme a los ojos y no sé a
Donde irá con sus espumas y sus peces
Multiformes
Las islas han concluido su charla con las gaviotas
Alegres
Desde allí se ve a lo lejos la ciudad
La sangre derramada los abismos los precipicios
Y los puentes desgastados
El mar
Solitario prosigue su calma hasta llegar a la
Curva cansada de mis ojos
El mar
El mismo desde niño
Testigo de la sal de los hombres
Es el mundo esperando el final de los silencios.


BUSCANDO COBIJO EN EL MUELLE 39

Miguel Angel Zapata

San Francisco se evapora en la Bahía:
Llegó la tormenta, los piratas
Anclaron aquí en esta plaza, se
Quedaron con nosotros en la ciudad
De la Pirámide con telescopios y
Microcomputadoras.
Ya no necesitaron el mar,
Las olas son ahora el juego de la
Bolsa, y el antiguo hogar de los
Remolinos (el mar)
Quedó hecho un laberinto de piernas,
Llantas y maletines velozmente
Atados entre sí.
Aún no he enloquecido
(Excepto por una rodilla redonda y
dorada de mujer, y el paisaje).
Son las seis de la tarde
Llueve en el muelle 39;
Buscaremos cobijo bajo los techos,
Y yo seré el mismo mentiroso
Aventurero
(Prefiero el vino rojo
Es la única verdad)
el mismo que cree que las luces del
Saint Francis no fueron reales
ni la gente automática
sólo la camarera me sonrió aquel
sábado
cuando volé hasta el piso 40
sin alas
con cuarenta ilusiones ópticas
en mis viajeras córneas.

      ROJO RADIANTE

Celia Flores

Sumergido en la profundidad del beso
el deseo parece que flotase, en el vaho
azul, celeste y rojo: arde
el fuego de la carne.

El viento se detiene en las esquinas
y juega acariciando al tiempo en su huida
mientras la noche se alborota herida
al saber que las horas se disipan.

Todo duerme a las caricias del amado,
todo sueño es un mundo ya sin sombras,
ha cerrado las alas el olvido
para acunar solitario una lumbre.

Un fuego nació en las entrañas
y el beso que es estrella y es latido
rompió sus fulgores más serenos
en las humedecidas fauces del deseo.


teliad - el mercado para los enlaces de texto

Arriba
ARRIBA