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DOS POEMAS DE: XAVIER ABRIL
ELEGIA A LA MUJER INVENTADA
(Sin formas la conocéis:
es la yedra obstinada,
la reja y el amor,
apenas lágrimas de otro tiempo).
Una mujer o su sombra de yedra
llena de soledad de lámparas vacías.
En la memoria del corazón
está marchita una flor,
un nombre de mujer.
Los ojos de la ausencia
están llenos de lluvia, de paisajes helados y sin árboles.
¿Quién conoce el nombre de esa mujer
que olvida su cabellera en los ríos del alba?
¡Qué difícil es distinguir entre la noche
y una mujer ahogada hace tiempo en un estanque!
El desmayo de una flor no se compara
al silencio de sus párpados cerrados.
PAISAJE DE MUJER
(Tú vives justamente en el momento
en que muere la flor.
Ni más ni menos:
parecida al olvido).
Tu vives lenta y suave en tono de nube antigua.
Tu país se eleva a la altura del canto elemental
de las aves y de las florecillas silvestres.
No te ignoran los regatos perdidos
ni las huellas ocultas en el invierno.
El temblor de un tallo responde en tu despertar,
Tu cabellera es la flora del paraíso.
LA DIARIA SORPRESA
Lola Thorne
Como ojos
como caminos
las manos te protegen
tu cabeza de pie
dirige todo ese trabajo
de encantadora de serpientes
como flechas
como heridas
como luces
cada mañana
tienes
haces inventas
y cada mañana
trato de darte el nombre indicado
para tanta sorpresa.
LASOLEDAD DE MI PADRE
José Luis Grados
Cuando inclina su cabeza,
el mundo en mi pecho reposa
oigo la voz del mar, llamándome...
Julio Ortega
En los ojos de mi padre
hay silencio y al lado de su silencio
se oye la voz
de su tristeza.
No hay sombras, ni cansancio
en su rostro, pero el olvido
va caminando
en sus pies.
Yo lo observo, lo acaricio,
él se toca la frente y
un recuerdo
c
a
e
en mis manos.
Así, es mi padre,
tantos años juntos y
aún no he aprendido
a conocerlo
EL DIA OCHO MIL TREINTA...
Enrique Carbajal
El día ocho mil treinta que me diste la mano, volví a pastar mi
rebaño, lejos ya de todos. A tocar mi juguete: lúdico cancionar de
hebdómadas lejanías. A escaparme de junto de los padres. A tener
la unidad de los cinco. A quedarme despierto hasta que regresaran
(¿En qué momento regresarían, cada uno de su distancia? Hubieron
de encontrarme vencido por los sueños).
"Tomaste ese lado izquierdo que aún tengo de días, que me ha
nacido de ese largo salir al amanecer".
Cuando todos se hayan ido a reunir en su domingo, yo estaré
tomando aquel lado izquierdo que aún tienes de días. Me palparán
tus ojos, y las siete palabras de tu ausencia.
Y, ni me has de ver ya.
Pero no estaré solo.
De Dias de Ausencia
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