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Westphalen y la Poesía Surrealista

Emilio Adolfo Westphalen, poetaEl poeta Emilio Adolfo Westphalen (1911 - 2001) encabeza esta página con uno de sus mejores poemas: He Dejado Descansar, este poema está dentro del movimiento surrealista que estuvo en boga a comienzos del siglo XX, "He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi garganta/He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos". Uno de los más conspicuo seguidores del surrealismo fue César Moro, a su vez, gran amigo de Westphalen.
Otra característica de Westphalen en su poesía es la utilización del artificio de la imagen para graficar sus ideas y de este modo obligar a sus lectores a utilizar su umaginación para visionar la idea.
Completan la página: Catalina Recavarren, Rosella Di Paolo, Julia del Prado y Alberto E. González Alcántara.



HE DEJADO DESCANSAR

Emilio Adolfo Westphalen

He dejado descansar tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae del ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como la noche para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi garganta
He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos
He abandonado mi cuerpo
Como el naufragio abandona las barcas
O como la memoria al bajar las mareas
Algunos extraños sobre las playas
He abandonado mi cuerpo
Como un guante para dejar la mano libre
Si hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella
No me oyes más leve que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas
Y ni el aire me encadena
Ni las aguas pueden contra mi sino
No me oyes venir más fuerte que la noche
Y las puertas que no resisten a mi soplo
Y las ciudades que callan para que nos aperciba
Y el bosque que se abre como una mañana
Que quiere estrechar el mundo entre sus brazos
Bella ave que has de caer en el paraíso
Ya los telones han caído sobre tu huída
Ya mis brazos han cerrado las murallas
Y las ramas inclinado para impedirte el paso
Corza frágil teme la tierra
Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho
Ya los cercos están enlazados
Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia
Ya tus ojos han de cerrarse sobre los míos
Y tu dulzura brotarte como cuernos
Y tu bondad extenderse como la sombra que me rodea
Mi cabeza ha dejado rodar
Mi corazón ha dejado caer
Ya nada me queda para estar más seguro de alcanzarte
Porque llevas prisa y tinieblas como la noche
La otra margen acaso no he de alcanzar
Ya que no tengo manos que se cojan
De lo que está acordado para el perecimiento
Ni pies que pesen sobre tanto olvido
De huesos muertos y flores muertas
La otra margen acaso no he de alcanzar
Si ya hemos leído la última hoja
Y la música ha empezado a trenzar la luz en que has de caer
Y los ríos te cierran el camino
Y las flores te llevan en mi voz
Rosa grande ya es hora de detenerte
El estío suena como un deshielo por los corazones
Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse
Las salidas están guardadas
Rosa grande ¿No has de caer?

DOS POEMAS DE
CATALINA RECAVARREN

           POEMA SIN FORMA

Ya no es hora de versos ajustados en metro;

de rimar luna con duna, canto con llanto...

No es hora de apretar consonantes,

	como quien sujeta las riendas

	de una acémila mansa.

Es hora de GRITAR-tal vez con un profundo 

			silencio-

De plantarse con el cuerpo erguido,

la cerviz alta... Escribir con el gesto,

con la vida, la sangre y si es necesario,

con la muerte!

		Este es el único verso!



			Abril y Mayo 1970

         



	  (CABLE DE ROMA)
                                                      

Roma, 24 de Diciembre 1942

"Los niños jugaban a la guerra,

con bolas de nieve en las calles

la mañana de Navidad".

Sobre las calles albas,

Bajo las campanitas de la misa augural,

La bandada de niños "jugaba"

A lo que juegan los "grandes", allá...

Era uno de tantos cables.

Casi no se llegaba a notar.

Pero las bolas de nieve zumbaban

Como proyectiles de verdad...

Con los dulces labios sonrientes,

Aún húmedos de leche maternal,

Gritaban la palabra maldita: GUERRA,

En la mañana pascual...


Es inútil. Todo está perdido.

¿Qué esperamos?, ¿Qué creemos ya?

En las gargantas recién nacidas

Se clava el odio, viejo puñal.

¿Qué les enseñaremos ahora?

¿Qué se les puede enseñar?

Ya aprendieron la sola cifra que sirve:

El "santo y seña": MATAR!

Que se doblen los frágiles hombros

Bajo el fusil y bajo el morral...

Que "jueguen", que "jueguen" la guerra.

¡Otra cosa no los podrá saciar!

Que galopen los caballos alados

Monstruos de acero de zarpa infernal...

Y que lancen por los campos del aire

La muerte, vestida de tempestad...

"Que jueguen", que jueguen la guerra,

es la pascua y quieren gozar...

pero no! Una voz de dos mil años

en este día se puso a cantar:

"Paz en la tierra a los hombres de buena 
			voluntad".

Han pasado los siglos... ¿La oyó alguien?

Tal vez. Nadie parece recordar.

Han pasado los siglos; pero el eco algún 
	día tendrá que regresar...

mientras tanto, con acento agorero, con grito 
			sibilino y fatal,

(Así llorarían los Jeremías y rugiría su 
			APOCALIPSIS Juan)

El cable avienta estas palabras, como regalo 
			pascual:

"los niños jugaban a la guerra, con bolas 
			de nieve en la calle..."


	¡Y ERA LA MAÑANA DE NAVIDAD! 

DOS POEMAS DE
ROSELLA DI PAOLO

INUTIL TRAS LA NOCHE


La luna trepa por la noche
como una cabra iluminada.
Así voy detrás de ti
—señor de los misterios—
loca entre las sombras
piedra de luz en mi costado.
Monte arriba o cielo perseguido
qué son sino tu oscura mano que me espanta
así subo al abismo que me colma
así hundo mi cráneo en tu espesura
así no sé de mí que ya no hay bordes
ni afán ni luna o cabra
porque el sol ha estallado en muchas partes
el sol en que te has vuelto por los aires
pelado sol sin sombra de tu abrazo.




      ESFERAS


No es sólo el taciturno caparazón en que te guardas
como en un cuarto oscuro donde yo no podría entrar,
es el espeso oleaje que te encierra mejor
es la arena y sus minúsculos laberintos, los sargazos
que me sujetan mientras huyes
¿cómo saberlo? ¿a quién preguntar por estas cosas?
¿a la piedra oculta bajo la piedra del mar?
Tiéndeme tus manos,
que sobre sus líneas llegue como a través de mapas
a los suaves territorios que defiendes.
Arrójame astrolabios, sextantes, rosas de muchos vientos
pero no me dejes aquí, en este borde,
aterida entre los fuegos que no alcanzo a encender
si no me miras.




MAZORCAS DE VERDE LUNA

Julia del Prado

Mazorcas alumbran mi vientre
donde la Pachamama trae el cuento
del nacimiento en alborada.

La serenidad gana al paisaje
los infantes lactan
y los frutos habitan
con musical gracia
de líneas en curva.

Cerca los eucaliptos dan aroma
de flores amarillas
cuando el verso se amasa en tejido tenue.

Y los Andes renacen
cuando las guaguas
cantan su primera canción
de verde luna.

7.5-2014 (Inédito en físico)




ISLA ROSA

Alberto E. Gonzales Alcántara

Contacto indescifrable con
tu pecho
la alfombra predilecta
que bate las orillas de la isla rosa
melódica
me lleva a los amaneceres sin voz ni luz
las formas cristalinas reducen a su paso las
suaves corrientes de música marina
la nave se envuelve en la penumbra
y restriega los surcos del tiempo y las edades
el ahogo se hace inminente
las caricias de sales caen como sables filudos reptantes
la caricia dorada reafirma el llano de aguas submarinas
tu boca deserta de la herida
tu herida deserta de su dolor
encallada con el goce del tiempo
la línea púrpura jamás será borrada.

Tomado de Isla Negra