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Poemas Festivos y Satíricos

Antenor Samaniego, poeta y Educador PeruanoAntenor Samaniego () Educador, poeta, y escritor, fue autor de muchos poemas festivos como Las Campanas de Lima y Cholita Picantera en honor a las vivanderas arequipeñas que ofrecemos en esta página.
José Luis Ayala: poema Los Dioses de Chichen Itza
Sandro Chiri, Dos poemas, el primero sobre la personalidad de Jorge Luis Borges el segundo sobre Safo
Oscar Aguirre Mendiz, poema satírico a los políticos modernos.

LAS CAMPANAS DE LIMA

Antenor Samaniego

—¡Jesús, qué ruido en los aires
hacen las lindas campanas!

—¡Qué bullangueras que son
cuando platican y parlan!

La Catedral primerito
comenzó con la algazara.
En dulces cascadas de oro
fue quebrándose en el alba.

Alueguito la Merced,
peripuesta y alocada,
le salió de contertulia
con sus dindones de plata.

Las de San Pedro pidieron
su lugar en la batalla:
dindón, dorondón, dindón
se lucieron entusiastas.

San Francisco respondió.
Fue como si al viento echara
pregoneros niños-ángeles
tocando cítaras y arpas.

¿Oye usted? San Sebastián
ya se mezcló en la jarana.
Parece que llueven rosas...
más rosas sobre las casas.

Salga usted y escuche cómo
se emociona la mañana.
Las campanas hablan y hablan.
¡Es Dios que está de pasada¡

Mire usted nuestra ciudad,
sus balcones y ventanas.
No sé qué milagros hay
por dentro cuando se aguaita.

Para la misa se alistan
las pollitas —flor y nata
de la hermosura limeña
y de la hispánica gracia—.

Ya hay un andar en las calles
y en el andar se ven caras
de rosa té y de canela,
y de amapola y de malva.

Un aire travieso corre
desparramando fragancias.
El tic-tac de los zapatos
cómo estremece en el alm.

—¿Desde cuándo, Ave María,
este ángel carece de alas?

—Tus ojos, dos lucerillos
y puñal la tu mirada.

Dindón, dorondón, dindón...
dulce sonar de campanas.
¡Qué parla la de las torres!
¡Unas ríen! ¡Otras cantan!

—¡Si a rezar vas a la Virgen
que te dé su santa gracia
pa que te apiades de mí
y tu corazón se me abra!

¡Qué majadero el piropo
que a los varones endiabla!
De miel se torna el hablar
y aguijón cada palabra.

Angeles y no mujeres
aparecen cuando llaman
las campanas —oro y plata—,
plata y oro —las campanas—.

Mire usted las figuritas,
erguidas, dulces, gallardas,
¡Qué ciudad cotolicísima
que da estas flores sagradas!

Y la ciudad se me antoja
una antigua y noble estampa.
Huele a rosa y en su luz
hay luz celeste de magia.

Al conjuro de los bronces
reviven las viejas casas.
Parece que en los balcones
se asoman las tapadas.

Se presienten en las rejas
temerosas manos blancas,
suspiros en el silencio
y en las rosas dulces lágrimas.

Estas campanas de Dios
qué cosas dicen al alma;
Sus voces, hondas de tiempo,
la embrujan y la arrebatan.

Desde el alba están diciéndonos
sus parábolas y pláticas.
¡Qué hermoso suena su idioma
de cristal dentro del alma!

Cholita Picantera

Antenor Samaniego

¡Qué buenamoza, por Dios
que te vas pa la recoba!...
Vas repicando al andar
tus donasuras y glorias.
¡Qué bien te quedan las simbas
simbilas color de alondra!
Tan carosita que estás
con tus colores de rosa.
Por ti cholita de Tiabaya,
Mi corazón se me aloca.
Yo siempre te estoy cateando
escondidito en las sombras.
Me gustas; también me gusta
tu casa con zarzamoras,
tu corredor con balayes
y tu cocina de chombas.
Cuando haces la chicha baya,
le pones no sé qué cosas.
Di, ¿qué le pones, cholita?
¿Tal vez la miel de tu boca?
-Le pongo, y sépalo usté,
un poco de agua y de jora,
candela a toito quemar
y el resto lo hace la chomba.
¡Qué arte el que dominas
entre cantarillas y ollas,
entre el anchi y la suisuna,
las llaretas y corontas!
A la hora de los picantes,
se te endiablan las personas.
y las guitarras de pronto
cantan de amor y sollozan.
Vasos van y vasos vienes
y el anís Nájar se toma;
se bailan las marineras,
se bailan las resbalosas.
Todos te buscan a ti.
Tú sales recia y oronda.
En tu pecho, cuando bailas,
Se te mueven dos palomas.
-¡Compadrito y, mire usté
que güeña está la Carosa.
Por arribita es un ángel,
Por abajo qué demonia.
Arde que arde en la cocina
el fuego igual que la cólera
y el deseo entre los mozos,
y la envidia entre las mozas.
Parecen rogar las cuerdas,
Parecen gemir las notas.
Tus ojos tienen estrellas,
Claveles tiene tu boca.
Gritan los más badulaques.
-Por ésta sí que arde Troya!
-¡Veyan cómo se mueve
tan igual que una melcocha!
Te aguaita el sol tras los sauces,
como una roja amapola.
Se levanta un viento pícaro
para agitarte la ropa...
Entra la noche en el patio
toda alumbrada de joyas.
El huarapo hace estallar
chiste y lisura en las bocas.
Alta ya, sobre las casas,
rueda una luna redonda.
De chicha no hay ni el olor,
de resacao ni una gota.
Y el yaraví que es galán,
y la pampeña que es novia,
se van quedando dormidos
de brazos, bajo las sombras.
Ebrio de música el viento
hacia los campos retorna.
Todo se queda en silencio.
Las calles se quedan solas.
Es que te has ido, cholita,
rapidol para tu alcoba,
sin que acertara ninguno
a darte un beso en la boca.

NOTAS: recoba!...Plaza pequeña de abastos.
simbas...trenza, cabellera.
cateando...mirar, avizorar.
balay... canasta de mediana dimensión.
Chomba....cántaro donde se fermenta la chicha.
Anchi...afrecho de la jora hervida para la chicha.
Suisuna...tela o tamiz con que se cierne la chicha.
Llarete ...Especie herbácea que se usa como leña.
Coronta...Tronco del maíz (del choclo).
Huarapo...Aguardiente de anís, anisado.
Categoría: Canciones Jubilares


DIOSES DE CHICHÉN ITZÁ

José Luis Ayala

Aquí en Chichén Itzá, toco el viento
que regresa de la otra latitud del Tiempo.

Camino entre calles, ruinas
y escucho voces de niños enterrados
bajo cimientos, caminos y pirámides.

De pronto empiezan a platicarme alfareros
me llaman geómetras y escultores
abrazan niñas que corren hacia mí
y dicen que no murieron nunca.
Un joven ciego me palpa el rostro
y afirma que me parezco mucho a él.

Reconozco manos que construyeron
piedra por piedra todos los templos
cinceles y plomadas hechas de estrellas
ahora convertidas en luciérnagas.

Pero he aquí que llego para preguntar
por juglares que cantaron
a gobernantes muertos para siempre
cuyas odas fueron enviadas al fuego.

Vengo a decir que los dioses no han muerto
y ningún poder es eterno.


BORGES PASEA POR EL CENTRO
DE BUENOS AIRES

Sandro Chiri

estoy viendo que esta noche
vienen del Sur los recuerdos.
Jorge Luis Borges

Esta ciudad la conozco de memoria.
Por estas mismas calles
paseó mi abuelo,
por estas mismas sombras
llevé del brazo a mi madre.

No conozco a nadie,
tampoco nadie me
reconoce en el crepúsculo

Nada es importante a esta hora,
ni la sangre de mis antepasados
ni los húsares de Junín.

Las calles de Buenos Aires
ya son mi entraña.

Las carnicerías han cerrado
y apenas un vientecillo canalla
desordena mis cabellos.

Todos los bares para mí
están en penumbra.
Boliches miserables
que tanto amé en años mozos
suenan ahora
a bandoleón, a discordia y a puñales.
Presiento la sonrisa
de una desconocida,
su colonia barata
la traiciona.

Estoy solo
en medio de Buenos Aires
y sé que esto no es Junín
ni soy el coronel
Isidoro Suárez.

Sin pena ni gloria
vislumbro mi final
en cualquier esquina:
¿Florida? ¿Callao? ¿Maipú?

A veces,
una esquina cualquiera
es también
una ciudad muerta.



SAFO CONTEMPLA
LA LUNA DE LESBOS

Sandro Chiri

Es media noche.
Pasa el tiempo.
Yo sigo durmiendo sola.
SAFO

En Lesbos, hija,
serás feliz.

Que tu mirada sea limpia
como la luna en celo.

Pero que jamás tu canto
tiemble o calle frente
a la noche oscura del alma.

Sol y luna,
hija,
a pesar de los vientos
o la hoguera en mi corazón,
iluminen tu camino.

UN CAMBIO DE GABINETE

Oscar Aguirre Méndiz

Habiendo llegado al grado
de crisis muy lamentable
hizo el jefe de estado
los cambios fundamentales.
Así, removiendo el piso,
cesó a todo el gabinete;
ningún inútil ministro
se salvó del reajuste.
Como era lider muy dado
a giros extraordinarios
llamó a su "afán" medio raro
"planes revolucionarios"
Pa' que esta vez no le falle
la gente del "otro equipo"
que vino con nuevos aires,
procuró que el apellido
vaya en juego con el cargo
pensando que esta influencia
obligue por todo lado
una gestión de conciencia.
De tal manera la "plancha",
que iba a ser juramentada
ante el periodismo en "mancha"
estaba así conformada:
En trabajo se nombraba
a Facunda Perez-Sosa;
portafolio de vivienda
Aquilino de las Casas.
Doctora Olvido Jurado
de Justicia se hizo cargo;
del área de agricultura
Luis Salvatierra del campo.
En Defenza se cuadraba
Juan Guerrero Neciosup.
Don Agripino Sanabria
Ministro de Salud.
Cartera de Economía:
Robert Ladrón de Guevara
y se puso en pesquería
Liza Espinoza del Mar.
Se inscribió en Educación
Liborio Tapia Estupiñan
y se metió al Interior
Armando Rejas Carcelén.
Ahora pa' juramentar
se estrenaba otra rareza,
algo para no chocar
con la función de la iglesia.
Habiéndose ya cansado
de tanta falsa promesa
ante los textos sagrados,
la cruz y nación entera,
se optó por un compromiso
de tono más familiar;
ya bien jurar por un hijo
o en nombre de la mamá
Así de "meter la pata"
como siempre se estilaba
ante Dios y ante la Patria,
al pecado no llegaban
de faltar con descarada
ofensa a esas dignidades,
salvándose, pues, sus almas,
aun, siendo unos "malandrines".
Explicados ya los cambios,
que se iban a inaugurar,
el jefe de portafolios
se dispuso a preguntar:
—"Juráis por algún pariente
cumplir a cabalidad
la misión que el presidente
te acaba de encomendar?"
—Si...juro...
Por los seres que más quiera
y la estampa de mi suegra"
—:"Y si en caso no cumplieras
no te salve ni tu abuela..."
Terminado ya el oficio,
de renovado rigor,
en el acto los ministros
pasaron a disposición
de la ordenanza estatal
con fija idea en la mente
de llegar hasta el final
de un "futuro diferente".
Nov. 1988


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