banner poetas peruanos
HOME | ENSAYOS | FICCION |  MAS POETAS | ENLACES
POETAS PERUANOS CONTEMPORANEOS - versos libres de Arturo Corcuera y Winston Orrillo  
— canto coral de Alberto Valcarcel: Cantar de Sangrar — Federico Torres y Gustavo Zorrilla  

PAGINA VEINTIDOS  

MAS POETAS PERUANOS AQUI:
UNO
  • Pablo Guevara
  • Jorge Bendezú Canales
  • Alberto Vega
  • Enrique Verástegui
  • Javier Huapaya
DOS
  • Washington Delgado
  • Juan Carlos Lázaro
  • Miguel Carrillo Natteri
  • Gustavo Armijos
  • María del Cármen Ulloa
TRES
  • Alejandro Romualdo
  • José Livia Torino
  • Elvira Ordóñez
  • Ulises Valencia
  • Julio Aponte
CUATRO
  • Jorge Eduardo Eielson
  • Luis Hernández
  • Angel Yzquierdo Duclós
  • Roberto Rosario
  • Filonino Catalina
CINCO
  • Javier Sologuren
  • Jorge Pimentel
  • Cecilia Izquierdo Ríos
SEIS
  • Enrique Peña Barrenechea
  • Carlos Garayar
  • Max Dextre
  • Miguel Angel Zapata
  • Celia Flores
SIETE
  • Poetas del Asfalto o
    Poesía Beat
    del Jirón Quilca
OCHO
  • Yolanda Westphalen
  • Armando Arteaga
  • Jorge Espinoza Sanchez
  • Porfirio Mamani Macedo
NUEVE
  • Carlos Germán Belli
  • María Emilia Cornejo
  • Oscar Málaga
  • Miguel Ildefonso
DIEZ
  • Sebastian Salazar Bondy
  • Leopoldo Chariarse
  • Carlos Zúñiga Segura
  • Cesáreo Martinez
  • Olga Manyari Rey de Córdova
  • Carlos A. Guevara Morán
ONCE
  • Magda Portal
  • Rodolfo Hinostroza
  • José Watanabe
  • Carlos Olivera
DOCE
  • Mario Razzeto
  • César Toro Montalvo
  • Luis Valdés Pallete
  • Carlos Wetherman
TRECE
  • Blanca Varela
  • Juan Cristóbal
  • Félix Puescas Montero
  • Samantha Berger
CATORCE
  • Esther M. Allison
  • Antonio Cisneros
  • Mirko Lauer
  • Carlos Portocarrero
QUINCE
  • Luis Nieto
  • César Calvo
  • Alonso Ruiz Rosas
  • Alida Castañeda Guerra
  • Josefina Barron
DIECISEIS
  • Luis Valle Goycochea
  • Manuel Morales
  • Delia Vargas Machuca
  • Ana María Intili
  • Frank Otero Luque
DIECISIETE
  • Reynaldo Naranjo
  • Feliciano Mejía
  • Vladimir Herrera
  • Hernán Hurtado Trujillo
DIECIOCHO
  • Abraham Valdelomar
  • José Cerna
  • Alejandro Medina Bustinza
  • Juan Carlos de la Fuente
DIECINUEVE
  • Manuel Moreno Jimeno
  • Manuel A. Rodriguez
  • Nelson Castañeda
  • Mapy Kruger
  • Héctor Ñaupari
VEINTE
  • Emilio Adofo Westphalen
  • Catalina Recavarren
  • Rosella di Paolo
  • Alberto Gonzales Alcántara
VEINTIUNO
  • Alejandro Peralta
  • Leo Zelada
  • Ladislao Plasencki
  • Willy Gómez Migliaro
  • Isabella Fendi
VEINTIDOS
  • Arturo Corcuera
  • Winston Orrillo
  • Alberto Valcarcel
  • Federico Torres
  • Gustavo Zorrilla
VEINTITRES
  • Samuel Velarde
  • Percy Gibson
  • Alberto Hidalgo
  • Giovanna Pollarolo
  • Raúl Heraud
VEINTICUATRO
  • Antenor Samaniego
  • José Luis Ayala
  • Sandro Chiri
  • Oscar Aguirre Méndiz
VEINTICINCO
  • Leonidas Yerovi
  • Florencia del Río
  • Tulio Mora
  • Frank Herbert Alfaro
VEINTISEIS
  • Marco Martos
  • Abelardo Sánchez León
  • Roger Santivañez
  • Rodolfo Pacheco
VEINTISIETE
  • José María Arguedas
  • Ricardo Silva Santisteban
  • Nilton Santiago
  • Vedriano Lozano Achuy
VEINTIOCHO
  • Alberto Ureta
  • Francisco Carrillo
  • Eduardo Chirinos
  • Víctor Guillén
VEINTINUEVE
  • Gustavo Valcárcel
  • Rocío Silva Santisteban
  • Josefina Jimenez
  • Carlos guevara Moran
  • Alessandra Tenorio
TREINTA
  • Luis Fabio Xammar
  • Juan Ramítez Ruíz
  • Héctor Rosas Padilla
  • Marcela Robles
TREINTIUNO
  • Augusto Tamayo Vargas
  • Guillermo Mercado
  • Marita Troiano
  • Rodolfo Ybarra
  • Virginia Macías Torres
TREINTIDOS
  • Ricardo Palma
  • Augusto Elmore
  • Carlos López Degregori
  • Rosina Valcarcel
  • Luzgardo Medina Egoavil
TREINTA Y TRES
  • Federico Barreto
  • Nelly Fonseca Recavarren
  • Chrystian Zegarra Benites
TREINTA Y CUATRO
  • César Moro
  • Carolina O. Fernández
  • Víctor Coral
  • Serapio Bajalqui Mitma
TREINTA Y CINCO
  • Xavier Abril
  • Lola Thorne
  • José Luis Grados
  • Enrique Carbajal
TREINTA Y SEIS
  • Ricardo Peña Barrenechea
  • Juan Ojeda
  • Roxana Crisólogo
  • Fransiles Gallardo
TREINTA Y SIETE
  • Manuel Scorza
  • Livio Gómez
  • Roger Casalino Castro
  • Gaby Arce Muñoz
TREINTA Y OCHO
  • Federico Sassone
  • Lily Moral
  • Patricia del Valle
  • Elisa Fuenzalida
TREINTA Y NUEVE
  • César Vallejo
  • Carlos Reyes Ramirez
  • Ana María Falconí
  • Rolando Sifuentes



DOS POEMAS DE:
ARTURO CORCUERA

LAS SIRENAS Y LAS ESTACIONES

I

No eres el verano. No tienes barcos ni cordajes
de pájaros sobre tu proa. Eres un muñeco porfiado
y cargoso deambulando por la ciudad.
¿Dónde yace tu imperio dorado, tus
relampagueantes mareas, la capa colorada
de tu crepúsculo? Tu infancia y la mía
rememoro sobre tumbos de arena
construyendo castillos en el aire. Verano:
verabas estrellas, serpentinas
en mi corazón, espinazos de lobos marinos.

Viéndote acezar
añoro mi pelota parecida al sol,
mi desierta sonrisa de los dientes:
edad de leche frágil mis siete años
mudando de sueños y de asombros.
Arco iris era un pez detenido
en pleno salto deslumbrándome. Agiles,
lanudas tardes las de mi perro Popi
corriendo detrás de su ladrido
hasta alcanzarlo. Oh infancia
—endeble y mía—
sin velas galopando en el viento
sobre un caballito de totora.

Mago mandinga ilusionista
sacaba el mar gaviotas, corales
y corolas de sus mangas.
Convertía veleros en alcatraces
invadiendo bobos
las playas en oleada: daba risa
verlos andarse remolones, papudos
como pájaros de circo.

El crepúsculo nacía de olas
que bañaban de rojo el gris de los médanos,
el vivísimo lomo de las lagartijas.
las ventanas a escape de los trenes
abiertas al descampado y a una soledad
baldía que aprendí
de paporreta. Por las afueras,
volaba un cielo pecoso
los gallinazos atisbando en remolino
con olfativos ojos
algún pollino muerto,
envolturas de perros mordiendo el polvo
bajo tachos de basura. Saltibanquis
meones recolectaban
cacharros antiguos, cometas
con las alas rotas, tenedores
desdentados y sobrevivientes ropas
de gentiles desconocidos.

Del ocaso emergían pescadores
con pechos velludos y botes
repletos. Otros no volvían.
A oscuras temblando de pavor
aguardaba en vigilias balbuceos
desesperados. Las caracolas
aún irradian atónitas voces
de naufragios, endechas quebradas
de estibadores muertos. Acercaba
mi oído a su concha musical: en sus cavernas
escuché lamento de sirenas, memorias
del aparecido,
los asaltos de palo:
cojos, tuertos, hoscos de afónicos piratas.

Oh verano de hoy,
verano asfaltado de amaneceres
adultos. Oh diurno sol de neón cercado
por paredes de cemento. Andas
en Metro, jadeante llegas a los edificios
y en el torreón rascacielo del viento,
desde el ojo del faro taciturnas
divisas sirenas de mar llamándote,
buscándote a lo lejos.


EN EL CEDAR'S HOSPITAL

¿Y si a los taitantos años de mi edad
los resultados del examen clínico resultaran preocupantes?
No se cohiba, doctor, en decírmelo
aún si fueran mortales.
Que si hay necesidad de cambiar el filtro a los riñones... (en buena hora);
que si el colesterol vuela alto... (aterrizaremos juntos);
que si el corazón se fatiga... (el precio de tanto amor);
que si el hígado está chiflado... (qué le vamos a hacer);
que si existe amenaza de embotellamiento en las arterias, (sería una catástrofe);
que si el azúcar... (y uno es tan dulce hasta en las amarguras);
que si el páncreas... (no olvidar que el páncreas mató a mi madre);
que si una sombra en los pulmones,
que si la próstata...

Dígame, doctor, los resultados
aunque los días que me aguardaran no fueran numerosos.
Comprenda que todo tiene su fin de fiesta
y uno debe dejar sus papeles en orden,
reunir y dar los últimos toques
a unos versos a mediohacer, desaliñados,
empaquetar sus chibas,
mudarse lejos, muy lejos,
irse con su música a otra parte.


LOS OFICIOS DEL AMANTE

Winston Orrillo


Puede gastar 

 su vida

  en levantar

   castillos

    de arena (eso

     le dicen.) Pero

      ésa es 

       la su vida: constante

        aprendizaje

	 para que tú

          le digas: maestro

	   os reverencio; qué

	    suave es ese

	     gesto; qué sapiencia

	      al hacerme

	       cambiar

	        de catadura, y 

		 cómo es su pulquérrima

		  manera de tratarme –mejor–

		   de modelar

		    mi arcilla, mis

		     ojivas.



El amante no

 pierde jamás

  minuto alguno: estudioso

   él ausculta

    tu entresijo 

     y él sabe

      sagaz en qué momento

       es cuando dan las

	horas en tu reloj

	 de sangre.



Se empenacha o

 jadea en

  combates variados: yo

   deseo te encuentres,

    así, con tal amante: reconócelo

     presto pues

      lleva en la

       solapa una

	flor siempreviva:

	 la soledad es

          acaso su

           mejor compañía.



Él es un erudito

 en dilaceraciones

  mas su larga

   experiencia

    te servirá –es

     seguro– para

      que tus heridas

       cicatricen	

	un poco

	 aunque las de él

	  prosigan	

	   abiertas, desolladas.



Es su oficio.

 Y lo sabe.

  Ni más ni menos 

   –dice– como 

    los voluntarios

     que otrora 

      se exponían

       entre los lazaretos

        o como los bomberos

    	 que en el fuego

  	  perecen para salvarte  –es

  	   cierto– aunque

            tú no lo quieras.


Poemas Corales

CANTAR DE SANGRAR

Alberto Valcarcel

a
Luis felipe Angell de Lama,
hacedor del más grande soneto
que mis ojos no dejan
de rezar
I

Es Sangrar el claror
Que el pueblo extraña
LA VICTORIA MAS JUSTA
De esa talla la voz
Que arrulla "Hoy o Nunca"
Y que a la vez estalla.

II

Ya la razón sentencia
LA PATRIA ES LIMPIA
Y la queremos nuestra
Pero el truhán la agrede
Y de quebrantos muchos
El muy felón la invade.

III

Adiós lúgubres penas
Volad días oscuros
Ahora que ayer más vivo
Todavía su nombre crece
Y por el cielo alumbra
¡NUESTRA FERTIL BATALLA!

IV

Pongo una flor andina
Frente a la dura guerra
País de pétalos gentiles
Para que siempre en vela
CUIDEMOS JUNTOS EL AMOR
Y sin dudar tu suelo.

V

LA SAETA

¡Hoy o nunca
Retumba en lontananza!
¡Hoy o nunca
Abriga en los sentidos!

¡HOY O NUNCA
PROCLAMA EL BIEN AL MUNDO!



PEQUEÑO ENSAYO FILOSOFICO

Federico Torres

PARA MI GATO
PARA MIS AMIGOS LOS POETAS
PARA MIS AMIGOS LOS PINTORES
PARA MIS ADORADAS MUSAS
Y FINALMENTE
PARA QUILKA DE NOCHE

Tengo un gatito negro
con blancas botas opacas.

Por las mañanas
me anda maullando
y me ronronea
orinándose
a donde le alumbre el dia.

Es querendón
y...me araña.

Según dicen que los gatos
demuestran su amor así.

¿Pero tú, dime?
¿Cómo podría
demostrarte mi pasión?



RETORNO

Gustavo Zorrilla

Trasciendes en el silbido del tiempo
¿Qué es el morir si de la muerte viene
vivo tu bullicio?
Tú eres el río que brota del verso azul
Cuya mirada duerme dulcemente en la ribera
Tú eres el paso infinito sobre el llano
donde suenan los caminos
y la lluvia finísima moja el estar
del verano
Tú en el día del vino y de guitarras
bajo la luna ebria de Abril
y tú siempre en la piedra vital de los celajes



Arriba
ARRIBA