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Baladas Modernas y Antiguas

Alberto J. Ureta poeta peruanoAlberto J. Ureta aparece en antologías como poeta arequipeño, pero en realidad nació en Ica en 1855, y murió en Lima en 1966. Ureta publicó varios libros de entre los cuales cuatro fueron de poesía.
Su poesía entra junto con González Prada, César Moro y otros poetas de la época como modernista, y se caracteriza por su tono melancólico y de reflexión. Entre sus poemas encontramos varias baladas modernas a las cuales dedicamos un pequeño comentario en siguientes líneas. La balada es una composición poética muy antigua que empezó siendo oral y anónima. Se contaba una historia sobre algún personaje, hecho, lugar notable o leyenda. Ver Nota 1 al fondo de página para seguir leyendo.



DOS POEMAS DE:
ALBERTO J: URETA

 BALADA DE LA ROSA NAUTICA ( Nota 1)

Treinta y dos caminos señalan tus puntos.
Unos van a tierra, otros van al mar.
¿Dime, Rosa de los Vientos,
no hay un camino más?

Treinta y dos caminos señalan tus puntos
Unos van a tierra, otros van al mar.
¿Dime Rosa de los vientos,
va alguno más allá?

Rosa de los Vientos, dame mi camino,
uno que no vaya ni a la tierra ni al mar:
o un camino que no lleve a ninguna parte
o un camino del que no se pueda regresar.

SE QUEMA EL TIEMPO

Se quema el tiempo sin cesar. Las horas
caen hechas cenizas,
y ruedan al abismo de la nada,
las dichas y las penas confundidas.
Cada hora que se quema es una lágrima,
alguna vez -muy rara- una sonrisa,
y siempre una amenaza que nos sigue,
y nos acecha al borde de la vida.
Si es que sufres más tarde,
si el Destino de una ilusión te priva
piensa -el poeta te lo dice- piensa
que al volar los días,
cuando el pasado sea ante tus ojos,
como una flor marchita,
han de quedar tan sólo
de todos tus dolores y alegrías,
un recuerdo muy tenue que se esfuma
y un puñado de tiempo hecho ceniza.

   POESIA MIA

Francisco Carrillo

Qué fácil engañarla
tal su pureza
frágil ala que sin embargo, destruye

poesía humilde poesía
mi rincón más secreto y conmovido
sólo te doy las horas
robadas al trabajo
mi invención más humilde
que siempre se extravía

a veces pienso que escribo
oh exhaltado traidor
para que todos vean
mis burdas impurezas
y envidio
al que siempre me antecede
y ha escrito lo que es mío.

mas al fin
soy un hombre común
y me reduzco
a mis diarios quehaceres
y a que mi hijo me recuerde
viviendo poesía
en los momentos tristes
que le guarda la vida.

CANTO DE ESPERANZA

Eduardo Chirinos

Dos dioses hay, y son Ignorancia
y Olvido
Rubén Darío

1

Más allá del intrincado laberinto de la culpa,
más allá de la plegaria que disuelve los espejos, más allá
del áspero perfume que arruina toda perfección
hay sólo una pregunta que jamás responderemos.
Con una moneda he pagado el favor de la Sibila,
he palmeado con cariño su joroba, sus temibles mejillas
moradas. Y he partido.
«Hijo mío», murmuró
pero me alejé con prontitud del escenario
cargando a mis espaldas el peso de la fatalidad y la desdicha.
(Una bandada de pájaros pasó sobre mi frente.
Creí entender que señalaban mi destino,
pero eran sólo un error.
Una trampa que no tardaría en repetirse.)

Provisto de un lápiz y un viejo astrolabio
tracé un dibujo sobre el mapa estelar,
luego alcé la mirada
y vi la constelación de Aries girando sobre cúpulas celestes
hundiendo sus pezuñas en el polvo lunar.
Es el deseo, me dije
y fecundé a la doncella que ofrecía magnolias a mi lado,
la cubrí como un hambriento animal
hasta hinchar con violencia su delicado vientre.
Todavía recuerdo su rostro azorado, sus manos crispadas
rodeando mi cuerpo.
Su dulce temblor turbando el dominio de la muerte.

2

Pasé largas noches sin comer ni dormir.
Ni el más ingrato recuerdo podía turbar mi mente
limpia como flor recién lavada por el río,
como árbol que desea decir y dice al viento
maneras que otros cristalizan en palabras.
Una bandada de pájaros pasó sobre mi frente.
Se dirigen hacia el norte o hacia el sur,
aves desoladas que reanudan un vuelo de siglos
ahora las contemplo sin pasión y sin ternura
como un viejo presagio o un aburrido fantasma.
(No es claridad lo que hiere mis ojos,
es el olvido que oscurece la memoria
y la doblega para siempre instaurando la calma.)

¿Para qué interrogar los enigmas que ofrece la noche?
Un amor que se pierde es un anhelo encontrado,
agua que golpea furiosa el cristal que la contiene
para huir a la grandeza anónima del mar.
¿Alguna vez haz visto el mar?
Nada más risible que su tosca mecánica
su insensata fábrica de signos que nadie comprende,
que a nadie le interesa comprender.
El sueño desvanece toda ilusión de realidad
por eso estamos solos
esperando sin rabia y sin resignación el vuelo de las aves,
su inútil canto de esperanza.
De Recuerda, Cuerpo

TRAVELLING PARA UNA SONRISA DETENIDA

Víctor Guillén

Escribiré tu nombre en los diálogos de café de las
seis de la tarde
En el solsticio de un calendario pasado
En los naipes de mi confinamiento
En los índices de todos los libros
Siempre por la luz de los ojos del ciego
En el cauce del dígito que le ponga fin al universo
En los días que no han llegado

Mis pasos contra las agujas del reloj
Haciendo fechas en los vacíos álbumes de fotos
Reflejando los días en los espejos rotos
Buscando tu sueño en el lecho de lirios muertos

La geometría sin círculos sólo en tus ojos
En los tratados
El vuelo de una calandria en un plano de ficción
El instante que hiere de muerte a Dios
Aves que volaron el recreo de un beso en tu instancia
de veinte años
La aventura que nos tocó vivir antes de la vida
El recuerdo de la Nada en la amnesia de los muertos

Escribiré tu nombre en los ciclos de mi respiración
Con la caligrafía de algún principio
En algo
En alguien que no se haya ido


NOTA 1

BALADAS ANTIGUAS Y MODERNAS

La balada antigua fue transmitida de generación en generación vía oral cantada por un bardo o un coro. Era característica de estas baladas que las historias nunca llegaban a un final, sino que de repente terminaban sin saberse el fin del héroe o la gesta a la que se cantaba.

La balada antigua era bastante rígida, usualmente llevaba un estribillo repetido en cada estrofa de 4 líneas. Algunos poetas hicieron imitaciones de la balada antigua con éxito. El francés Francois Villon (1431 - 1463?), creó sus "ballades" compuestas de tres estrofas de diez líneas cada una finalizando con un envío que era la mitad de una estrofa (5 líneas). Este envío era dedicado a un príncipe y también terminaba con el estribillo.

La balada de Villon sirvió de modelo para muchos poetas y se fue adaptando a cada idioma y época. Se compusieron baladas más sencillas y cortas como la de Ureta. La balada moderna mantiene esa sencillez de las antiguas. Se supone que son para llegar al gran público y no deben ser tan complicadas. Contiene líneas repetitivas y su fraseo es muy pulido, puede tener diversos tonos: quejumbroso o humorístico.

La balada moderna puede tener hasta tres estrofas con pocas rimas y terminar con un envío (la mitad de una estrofa). Las más largas pueden o no contener envío. La balada de la Rosa Náutica sólo tiene dos estrofas de cuatro líneas cada una y con rima en líneas 1 y 3. En esas estrofas se describe a la Rosa Náutica muy a la manera del poeta, luego, en el envío de cuatro líneas, con rima en líneas 2 y 4, el poeta en vez de hacer una conclusión o un sumario dedicado al príncipe (Ej. en la Balada del Ahorcado de Villón la dedicatoria es para el príncipe Jesús, para que salve las almas de los muertos), Ureta la dedica a la Rosa Náutica. El ruego que el poeta hace en esta poesía es algo irrealizable, con ello nos pone a los lectores de vuelta y media pues ha dado un giro inesperado y entra en cierta subjetividad que nos pone a cavilar por un momento: ¿Será que el poeta quería dar a entender lo perdido que estaba en este mundo tan complicado para un joven que quería vivir?

Otra balada en este sitio es Balada para un Caballo de Jorge Pimentel. Pero esta balada es totalmente diferente a la de Ureta. La balada de Pimentel es narrativa; un caballo es humanizado y cuenta su propia historia de lucha y sufrimiento con mucha dignidad.
Existen muchos tipos de baladas, las más conocidas son las canciones románticas populares que cantan a un amor y que se escuchan por la radio de vez en cuando. Las baladas de los negros del Mississippí y de los marineros son famosas. Frank Sinatra tiene en su repertorio una balada de negros que canta muy bien con su voz grave que imita la voz quejumbrosa de los sufridos hombres de color, explotados a lo largo del río. En parte de la letra de una de esas baladas dice: "Quiero alejarme del Mississippí / para estar lejos del patrón blanco"



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