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En esta página el celebrado poema de Marco Martos ":no te duermas naranjita, no te duermas / mírala que linda viene...",  
también un poema de Abelardo Sánchez León: "...pero quien a solas vive se desliza como las / gotas de agua".  
Se completa la página con sendos poemas de Roger Santivañez y Rodolfo Pacheco   
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DOS POEMAS DE:
   Marco Martos

		      NARANJITA





	Los que nunca se darán cuenta de nada,

	los animalitos

				que coleccionan diplomas

	para tener donde caerse muertos,

	las buenas gentes,

				de la tierra

	te tienen en un marco,

				en lo más alto

	de la sala.

		Mientras algo se va ajando,

	una voz cascada

		recuerda los mejores años,

	los paseos en bote en la laguna de la Cabaña,

	o los paseos un poco más largos hacia los arenales

	del norte o del sur,

				o las subidas a las montañas

	por donde pasa el ferrocarril más alto del mundo.

	Pequeñas audacias.

				Viajes emprendidos nunca.

	La pena y lo que no es pena,

		todo es pena para mí,

	ayer penaba por verte,

		hoy peno porque te vi.

	Dame un poco de aguardiente para poder seguir,

	ojos bonitos, no llores, niñita haz como yo.

	Todo lo presides

			con tus ojos clavados

					     en lo más alto

	de la sala,

		estás con los ojos cerrados,

					durmiéndote

	en los oscuros festejos.

				Mira como baila el gordo Manuel,

	mira como quema el gordo Oswaldo,

		mira como quema mis pobres poemas,

	no te duermas naranjita, no te duermas,

	mírala que linda viene   mírala qué linda va

	la revolución cubana que no da un paso atrás,

	y si pasas por palacio y si ves al cardenal,

	me le dices que hoy no pongo bomba,

	porque si lo cogemos, lo vamo a fusilá,

	mare mare mare está cantando,

	más vale morir de pie que vivir de rodillas,

						ay, Carmela,

	mira como quema el gordo Oswaldo,

		mira como quema mis pobres poemas,

	baila, baila, abre los ojos, no te duermas

	cuando conmigo bailas,

	contéstame cuando te hable,

					contéstame,

					despiértate naranjita,

	mira cadáveres de muchachas deslizándose suavemente

	por el Leteo,

			vámonos lejos, oh musa,

	canta la cólera del Pélida Aquileo,

					cólera

	que precipitó en el Hades a numerosos héroes,

	Odiseo fecundo en ardides,

				tente y haz que termine

	esta lucha,

		este combate igualmente funesto para todos.

	Vámonos a sembrar a las montañas,

	vamos a sembrar trigo   vamos a separar la cizaña,

	atos y garabatos vámonos,

			este aire no me gusta,

			que no me gusta,

			que no me gusta,

			que no quiero ver la falta de carne

			en mi mesa,

			no, que no quiero ver,

	el pescado está podrido,

	esta agua contiene tifus,

	se me muere mi niña,

	se me muere,

			vámonos a la ciudad,

			a la gran ciudad,

			vámonos a la jungla de cemento,

	vámonos cuervo, vámonos,

	no mires allí,

	no mires,

	ven temprano, bendice a tus semejantes, alquila casa,

	alquila comida, alquila luz, agua, baja policía,

	alquila medicinas, consultas, ropa ¿Sabes que ahora

	alquilan ropa? a plazos ¿Te imaginas? paga lavadora,

	paga a Sears, paga pasajes, periódicos, paga imprevistos.

	Un beso tuyo no me cuesta nada, si pago todo.

	Los que nunca se darán cuenta de nada,

	los animalitos

				que coleccionan diplomas

	para tener donde caerse muertos,

	las buenas gentes

				de la tierra

	te tienen en un marco, en lo más alto

	de la sala.

				Como buena gente de la tierra

	te tengo en lo más alto

						de la sala,

	te he dibujado en aluminio,

	para que no te herrumbres,

	para que siempre seas hermosa,

	para que cuando te mire seas hermosa

	como en el primer instante cuando te vi

	caminando.

CASTI CONNUBI

Cada mañana, marido y mujer, sentados y limpios,
comiendo tostadas, ruido de rata,
leyendo los diarios, matando las moscas,
hablando del clima, cada mañana,
esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, marido y mujer,
van al trabajo, regresan, almuerzan,
van al trabajo, regresan, se acuestan,
gordos, lustrosos, años de años,
esperan la noche, matando tostadas,
matando las moscas, matando los diarios,
matando los climas, cada mañana, gordos,
payasos, esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, rata y rata, rata y rata.

LOS TRISTES EFECTOS

Abelardo Sanchez León

Adónde he caído con estos sentimientos
adónde han caído
(sí, mis sentimientos, esa palabra sin contenido
preciso, usada, desprovista de dignidad).
No puedo creer, nunca creí, que el amor es puro miedo,
espanto a lo desconocido, apego a la gente en busca
de protección llenos de amabilidad y encanto:
...pero quien a solas vive se desliza como las
gotas de agua
en una masa sin forma, licuosa, sin percibir una real
y auténtica relación con ése
el llamado mundo exterior que nos rodea y separa,
segrega y atormenta.
Mi soledad no es la de un pordiosero
aunque mendigando me las pasaba sin propiciar burla
ni atractivo.
Esa soledad ya familiar, la del que vive en este mundo
ajeno a los elementos que lo componen.

(Poder reconocerse en la relación establecida
que nos aleje de nosotros,
internándonos en una vastedad que otra persona
encierra bajo su piel como la lluvia en la tierra,
e ingresar sin tosquedades a un silencio nuevo y
desconocido,
así, juntarnos unos a otros, perfectamente diseñados:
dejar, en total abandono, las proporciones y las simetrías,
organizadas tan maquiavélicamente como divinas:
una destreza sin igual para vincular cuerpos y ánimas,
pues el cuerpo posee el ciego lenguaje de los objetos
que se reconocen en el tacto).

¡Malditas sean las leyes de la vida!
Pareciera que se elaboran en una continuidad dada,
en un orden irreversible,
en una complementación sucesiva donde lo que hago
se vincula a lo que hice,
del diseño al boceto terminando en la versión final:
cada tiempo poseía sus condiciones para
—Obedeciéndolas—
juntarnos en una relación que los cuerpos como dos
soles rodean al vacío sobrepasándonos más allá del
cielo y el horizonte.
El ordenamiento del tiempo,
cotidiano y cronológicamente bien distribuido
evitando errar sin punto preciso / sin vergüenza...
Porque qué hago aquí, adónde me han llevado,
qué he hecho de mi persona,
yo que no tuve nada y no podía soportarlo
o lo tuve mal, en el caos, desesperadamente por unirme
a alguien,
he convertido mi vida en ésas que dan rondas a la noche,
buscando huir y negar lo último que nos queda:
las llamas apagándose y consumidas vemos las cenizas
de una existencia donde nada, sólo las dulces mentiras,
las despiadadas, las piadosas — y allí la desgracia —
alteraban los contenidos y las formas espantándola,
aunque también cobarde, humana, impía, amargamente.
Soy pues el anciano, la vieja, el abuelo de nadie,
ya que éste que me llama papá no es mi hijo,
y el muchacho que viene es el muchacho y no
mi esposa...

ESCRITO EN LA OFICINA

Roger Santivañez

Para escribir un poema
sentado en la oficina.
-Qué hacer
revisando archivos, fichas, soledades
de papel membretado y pelikanol?

"Sí, Buenos Días"
"De parte de quién?"
Canción que fue a perderse por los hilos telefónicos, aullido de un perro
en la vecindad.

Esto es para llorar
y no hay ningún consuelo
entre papeles quemados en mi memoria
y tableteo de metralletas en las zonas liberadas

La canción queda varada por las innombradas
calles, por las innombradas y silenciosas avenidas
iluminadas amplias autopistas en la noche neón
y mercurio sombras de neblina rocío de los
cuerpos en el frío y la aproximación de la
madrugada.
Oh qué hacer
los buses cansados se pierden en la distancia
y no hay nada que se parezca a la vida ni
a la muerte nada que merezca ser
recordado ni escrito ni cantado
entonces qué canto aquí en mi canto
sino el vacío de las páginas en blanco
los próximos poemas un juego inútil sensitivo
para tocar como el viento urbano
la falda de las muchachas
y ya no habrá manera de recordar un amor
de estampar el silencio en la mañana de Junio
diosa de la belleza
de los deseos y las apariencias inesperadas
el tableteo de las máquinas calculadoras
obsede mi suave esparcimiento solitario
el olor a tinta fresca en la pituitaria
me recuerda mi nombre mi oficio
mi silencio de fiera repentina
pero
quien será qué será
en estos días cuello de botella

La ciudad es una concha gigantesca la bahía
un mar que la golpea sin misericordia ni
crueldad
y yo la veo caminar bajo los árboles
hacia la cita con su amante
compacto el frío en las casacas ajustadas
pero qué sola se ve una flor
en su maceta
entre 2 muros y el parquet
(de nada para nadie en el hueco del amor)
la flor se tiende sobre mí
y acaricia la sombra de la luz
en las baldosas y se deja remecer
por el aire tibio que acaso llega
desde dónde no sé
sino que al salir me esperan
las amplias avenidas silenciosas con semáforos
y soledades de asiento roto en micro—bús
al trote de un caballo

la ciudad se extiende como una peste
o una maldición
y los relojes se acercan a las 12 m.
al viento muerto que respiro
como cáncer de monóxido

TORRE CONDENADA

Rodolfo Pacheco

"Vivo soy funesto, Muerto seré tu muerte"
Martín Lutero

Desde mi torre condenada
Fustigo tus sueños
De calles y azares
Utopía de tu cuerpo desnudo
Te quemo en la hoguera de la poesía
En mi personal inquisición de deicida

Tramo la rebelión de la noche
Siento al enloquecido Artaud
en la silla de Pedro
Para abjurar de tu credo deiforme

Hacia el amanecer
El mundo arroja sus fantasmas
Y la noche deja de ser ese silencio
Que me perturba
Que me vuelve vulnerable a tus recuerdos,
Que toma tu forma y crepita
En las llamas de mi delirio

Me alimento de ti como un antropófago
Devoro tu carne pero no te comulgo
Y escribo a mansalva mis oscuros sentimientos.



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